Jesús Sedano
Noveno mes del año, en Resumen escribo: septiembre conservamos una de las tradiciones llenas de olor, sabor y color la fiesta del elote y de cortar la flor de pericón (Yauhitli).
Nuestros abuelos recuerdan: por estos días, en la época prehispánica ofrendaban con la flor amarilla al dios del agua (Tláloc), una forma de agradecer el buen temporal de lluvia, que permitió una buena cosecha de elotes.
Los campos morelenses tienen la bendición de ver el elote tierno entre sus milpas, en las alturas de los tallos verdes de la planta se pueden apreciar. Septiembre me de ir a la milpa donde se ven los fogones, hechos por las ramas secas, que fueron recolectados por mujeres y niños. A ellos les toca formar el tlecuil improvisado con piedras, acomodar la leña y soplar hasta hacer el fuego; mientras el padre y los hijos mayores empieza a cortar de su milpa elotes tiernos, y los va echando en un costal, morral, ayate o bolsa.
Hoy 28 de septiembre es costumbre de hacer la fiesta, la elotada, el comer elotes asados y compartir con los demás. Quienes llegan son, los compadres, la familia, amigos; por lo regular se acomiden en aportar los alimentos y bebidas, el arroz, algún guisado acompañado de carne de puerco, pollo en salsa verde o en guajillo acompañado de frijol tierno, frijol chino, calabacitas picadas en trozos de la temporada, no puede faltar los frijoles de olla, las tortillas y de bebida el ponche de naranja agría o con leche.
Recuerdo a mis abuelos decir, el día 28 debemos ver la “humadera”, (el humo que sale de la leña) que sale del campo, señal de que, estamos de las familias campesinas están de fiesta.
Conforme los elotes comiencen a tronar y sudar, avisan estar listos para retirarles las hojas, disfrutar de su aroma y sabor; acompañados con limón, sal y chilito en polvo.
Después de convivir alrededor del tlecuil, es tiempo de caminar en busca de la flor amarilla, el pericón que nace y florea con la época de cosecha del maíz; con la cual se hacen las cruces para colocarlas en las cuatro esquinas del sembradío para que el diablo no haga de las suyas.
Llevar los ramos de flor a los hogares, para hacer la tradicional cruz; la noche del 28 de septiembre deben colocarse en cada puerta, en cada entrada de las casas, negocios, autos. Sirve de protección para que el demonio no haga maldad, de acuerdo a la tradición anda suelto para el día 29 de septiembre, día que San Miguel Arcángel lo tiene entre sus pies, en señal de derrota.
Generalmente las cruces se dejan todo el año y se vuelve a cambiar por una nueva, hasta el próximo año. Las abuelas dicen, cuando llueva feo hay que quemar la flor de pericón para alejar el agua mala y los truenos.

