Jesús Sedano
El perro pelón, mejor conocido como Xoloitzcuintle, de acuerdo al mito mexica, es el guía de los muertos.
En Resumen, estamos a días de celebrar en nuestro país, el Día de Muertos, recordar a nuestros fieles difuntos, pero también, debemos de conocer un poco más de la mitología e historia de la tradición mexicana.
Según la tradición el difunto era enterrado junto con un Xolo, para que juntos realizaran el largo viaje, fiel acompañante a transitar el camino hacia el Mictlán, por el inframundo o sitio del eterno descanso.
Xolotl era el Dios de la transformación, la oscuridad nocturna, lo desconocido y la muerte. Servía como ofrenda funeraria para sus amos.
Perro azteca, animal sagrado, guardián, aliado, trascendental; con más de 7 000 años de antigüedad. La falta de pelaje y pérdida temprana de sus dientes es una de sus particularidades, lo hace único.
Se usaba para tratar malestares reumáticos al dormir sobre la zona afectada y excelente compañía para personas asmáticas.
Diego Rivera, Frida Kahlo, Rufino Tamayo después de la Revolución mexicana quisieron recuperar la identidad mexicana del Xoloitzcuintle.
La conexión que tuve con el perro azteca fue desde tercero de primaria, siempre quise tener un ejemplar por su relación con la cultura prehispánica. Chavela Vargas también tuvo está joya viviente, en ese lugar mágico que eligió para habitar en, Tepoztlán.
Criaturas con atributos místicos, poderes curativos, silencioso, tranquilo, alegre, alerta e inteligente, desconfiado con los extraños, guardián y compañero de vida.
Es parte de nuestro legado sociocultural y de nuestro pasado. En esta vida, me tocó conocer y aprender de esta raza, almas antiguas a Mextli, quien espero con una ofrenda. Cuate, mi compañero de vida y sigue conmigo.
Preparar una ofrenda, es más que un ritual. Nuestro caminar por esta vida. Comparto con ustedes, estoy acompañado por un Itzcuintle de nombre Cuate y, escribo, son momentos únicos que brindan esas almas inocentes, fieles, honestas, amorosas y para quienes esperamos a un ser querido en nuestra ofrenda. Ellos, nos ayudan a volver a estar entre nosotros.

