Jesús Sedano
Ser un constructor de imaginarios a través de la voz por medio de la radio, es la palabra, acompañado de un tono, estilo, dicción, ser espontaneo, hacer sonar, sentir y dar vida frente al micrófono.
14 de septiembre, celebramos el Día del Locutor. En Resumen, escribo las voces siguen. Los locutores están ahí, una profesión que conecta y empieza la magia.
El arte de traducción, de sonreír con la voz, narrar historias de la cotidianidad. ¡Al aire! Hablar y otra, decide escuchar.
Narro mi infancia, cada mañana antes de irme a la escuela, escuchar una voz irrumpe la cotidianidad, mi familia en cada uno de sus actividades, previos a salir de casa. El bañarme, vestirme con el uniforme, bajar sentarme al comedor y desayunar. La voz, viene a mi memoria.
Desde entonces, imaginaba algún día estar ahí. Encender la radio y escuchar la voz. Jugué, estar dentro de una cabina, frente al micrófono y transmitir emociones. Y, los sueños se hacen realidad.
Desde la década de 1950, a iniciativa de Francisco Neri Cano, fundador de la Asociación Nacional de Locutores, cada 14 de septiembre se celebra en México el Día del Locutor.
Reflexionar sobre la ética profesional, respeto, responsabilidad social y una buena preparación y pasión. Los tiempos cambian, las redes sociales son parte de plataformas digitales como nuevo escenario. Sin embargo, la voz y entrega de emociones sigue y busca permanecer.
La nostalgia, de recordar la radio tradicional. Reinventar y ser la compañía de la audiencia sin dejar de amar esta profesión.
Cuando se enciende la luz roja en el estudio, transcurre todo. El encuentro de, quien respira del otro lado, con gran emoción; y el oyente, interpreta el pulso para transformar un dialogo.
Al apagar el micrófono, nos queda el haber compartido trazos en el aire.

