Por Dr. Ángel Darién Zapata Marín

Es histórica la desclasificación de diversos archivos relacionados con el fenómeno de los objetos voladores no identificados. 

Aunque esto ocurrió en un contexto políticamente sospechoso —marcado por la baja popularidad del líder de la potencia del norte, los cuestionamientos derivados de la guerra con Irán y los persistentes escándalos vinculados a Jeffrey Epstein—, lo cierto es que los objetos voladores no identificados han sido una constante en las investigaciones de las autoridades militares, que hasta ahora parecen incapaces de esclarecer plenamente su origen. 

Pero esto no es casualidad, en México también existen objetos voladores no identificados, amable lector, y no me refiero a los supuestos avistamientos sobre “Don Goyo”, ni a las historias que suelen contarse en Tepoztlán entre rituales para “limpiar malas vibras”. Me refiero a aquellos drones que, según denuncian comunidades afectadas, grupos criminales como “Los Ardillos” han utilizado para desplazar forzadamente poblaciones enteras y asegurar el control de sus territorios, todo ello ante la aparente incapacidad —o indiferencia— de las autoridades para intervenir y esclarecer los hechos.

Esto es grave amable lector porque pareciera que las organizaciones criminales, ahora cuentan con la capacidad real para diezmar poblaciones desde los aires, como un ejército regular, o una milicia patrocinada formalmente por otro país.

Como los ovnis, en México abundan los objetos no identificados. O quizá, más bien, las responsabilidades no identificadas.

También, como los ovnis, sin previo aviso y a gran velocidad —desafiando no las leyes de la física, sino las de los pactos y las complicidades—, dos exservidores públicos (el entonces Secretario de Seguridad Pública de Sinaloa y otrora Secretario de Administración y Finanzas del mismo Estado) requeridos por la nación del norte por presuntos vínculos con el narcotráfico se entregaron a las autoridades estadounidenses, aparentemente aceptando responsabilidades y negociando acuerdos judiciales.

Ello incrementó la presión política y mediática sobre diversos actores señalados por sus presuntos nexos con organizaciones criminales: un gobernador con licencia, un senador en funciones y otros servidores públicos cuya situación jurídica hoy parece pender más de decisiones tomadas en Washington que de investigaciones realizadas en México.

En las sombras, desde el cielo, como los ovnis, se mueven fuerzas que los ciudadanos comunes apenas alcanzamos a imaginar.

¿Qué rumbo tomará este nuevo episodio de la vida nacional?, ¿cuáles serán las repercusiones reales para la ciudadanía común, más allá de los titulares y las disputas entre élites de poder?. ¿Seguiremos viendo más “ovnis” sobre Tepoztlán o el Popocatépetl?. ¿Lograrán las autoridades contener la expansión de los drones utilizados por grupos criminales en el doliente estado de Michoacán?. ¿Se entregarán voluntariamente los personajes políticos señalados por Estados Unidos o terminarán siendo capturados?. Porque, al final, quizá los objetos más difíciles de identificar no son los que cruzan el cielo, sino los intereses que gobiernan desde la oscuridad.

En esa medida, cabría preguntarnos ante este vacío de responsabilidades, si es más sensato dejar ciertas decisiones en manos de un algoritmo o de una inteligencia artificial.

Llegados a este punto, surge casi como ironía inevitable la pregunta:¿sería preferible ser gobernados por platillos voladores antes que por estructuras humanas corroídas por la opacidad?, ¿acaso Skynet dejó de ser una fantasía cinematográfica para convertirse, poco a poco, en una metáfora incómodamente cercana?.

Parece, amable lector, que el futuro comenzó hace mucho sin que realmente lo advirtiéramos. Y desde entonces no ha dejado de sobrevolarnos: aparece sobre “Don Goyo” entre relatos de luces inexplicables; se manifiesta en el áspero paisaje de Michoacán, donde drones implacables vigilan y aterrorizan comunidades; o toma la forma de sofisticadas aeronaves estadounidenses que, como modernos ovnis, podrían estar cruzando silenciosamente los cielos del país, observando, rastreando y registrando cada movimiento sin descanso.

Dejar un comentario

© 2024 EnresumenMX (Todos los Derechos Reservados)