Jesús Sedano
Dirijo esta carta con admiración a todos aquellos maestros y maestras que trabajan con las almas. ¡Sabes lo que tienes que hacer! Desarrollaron y motivaron mi caminar para ahora ejercer la profesión que decidí.
El maestro o maestra trabaja con emociones y sueños. Mi etapa de educación infantil hasta la universidad fue de aprender y enseñar, por ello digo: me ayudaron a crecer y desarrollar a paso firme cada grado dentro del aula.
Infancia, adolescencia por las mañanas, al tener frente a nosotros a nuestra guía, acompañante que nos enseñó y mostró su apoyo. Grandes maestros o maestras, que me impresionaba tanto la pasión con la que se entregaban a su labor de educar, me enseñó que aman lo que hacen.
Comunicar y transmitir es a veces difícil, enseñar a tiempo a usar el borrador para escribir nuevos caminos, sueños de profesionales es algo que no se olvida. Excelentes lecciones no saldrán de mi memoria.
La vida me permite estar de cerca con algunos de ellos, otros vía redes sociales y, algunos otros, tristemente fallecieron. Por ello, estoy seguro que se acuerdan de Jesús Sedano Hernández, viene a mi mente: Sedano se encargue de organizar la cultural, prepare la exposición sobre alguna festividad.
Y es por ello, he sentido la necesidad de escribir esta carta; su motivación e impulso durante estos años, no he dejado de soñar. Los recuerdo con afecto, cariño, respeto y admiración. En mi memoria la puntualidad, a cada uno lo llevo presente por sembrar la importancia de amar lo que uno quiere realizar. Confieso, mis materias favoritas fueron, las que tenían que ver con letras y no números.
Exponer frente a mis compañeros, me ayudó a desenvolverme. Precisó, las clases de teatro y demás artes escénicas me dieron tablas. Vengo de una madre maestra, me ayudó a tener disciplina y respeto.
Aprender la importancia de escribir bien, de que una palabra es importante y la lectura me lleva a nuevos mundos.
Agradezco la tarea más grande, qué día a día sigo realizando a partir de mi graduación y titulación, el liberar todo mi potencial. Recibí una educación para toda la vida, ahora soy un adulto que seguirá jugando como niño.
Ahora, puedo leer la vida y escribir mi propio caminar. Una responsabilidad con sensibilidad, valores, decisiones y este amor a la cultura. Las palabras de un maestro pueden cambiar la vida de un alumno.
En Resumen, el 15 de mayo, es la celebración del día del maestro o maestra. Recordar a ellos, por su forma de transmitir conocimiento. Todos influyeron en la vida de cada uno y contribuyeron a nuestra formación dentro de la educación.
Sus palabras y consejos están en buenas manos. El volver a mirarnos nos permite conversar. Su herencia de docente es para mí un legado invaluable.
Felicidades por su labor de tallar, modelar almas, formar seres humanos y, sobre todo, contagiar el deseo de aprender y conocer. Son vivo testimonio y otras cosas más que seguramente siguen creciendo en mí y sigo descubriendo. Gracias por prepararnos para la vida




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