Los peligros de informar: alerta colectiva por la violencia contra periodistas
Por: Bertha Castañeda
Durante los primeros siete meses de 2026, se registra un promedio de un periodista asesinado al mes. Desde que Claudia Sheinbaum asumió la presidencia, el 1 de octubre de 2024, suman 17 comunicadores víctimas de homicidio, según Reporteros Sin Fronteras (RSF). Junto a más de 40 medios mexicanos, la organización ha lanzado un reclamo conjunto:
«¿Cuántos de nosotros tendremos que morir todavía para que el Estado mexicano actúe?»
Los crímenes, atribuidos principalmente al crimen organizado, permanecen en su mayoría impunes. RSF exige coordinación entre autoridades federales, estatales y locales, así como entre fiscalías y Poder Judicial, para identificar y sancionar tanto a autores materiales como intelectuales.
«México no puede acostumbrarse a contar a sus periodistas asesinados», señala Artur Romeu, director de RSF para América Latina.
Las amenazas y homicidios siembran autocensura, debilitan el periodismo local y dejan comunidades sin información. RSF pide un plan nacional de emergencia que refuerce protección e investigaciones. ARTICLE 19 reitera que es obligación del Estado investigar todos los casos.
En la Ciudad de México: violencia e impunidad
En mayo de 2026, el asesinato de dos asesores de la Jefa de Gobierno conmocionó a la capital. Aunque se detuvo a dos presuntos implicados, aún no se identifica a quien ordenó el crimen ni los motivos. El caso refleja una realidad nacional: según Human Rights Watch, nueve de cada diez homicidios no se castigan. Las fiscalías apenas esclarecen el 17% de los casos, muchas veces con pruebas obtenidas bajo coacción o alteradas.
En Morelos: una historia sin fin
Morelos registra una larga lista de comunicadores asesinados sin justicia: Roberto Carlos Figueroa (abril 2024), secuestrado y asesinado pese al pago del rescate; Manuel González Reyes (septiembre 2021), muerto a balazos en Cuernavaca; y Rogelio Barragán Pérez (julio 2019), hallado con huellas de violencia. En todos, la impunidad sigue imperando.
Espejito, espejito… ¿cuál es tu veredicto?
El panorama es adverso: la violencia persiste y la impunidad protege a los responsables. Sin embargo, la resiliencia del gremio es inquebrantable. Que decenas de medios se unan en un mismo reclamo, que organizaciones sigan exigiendo justicia y que periodistas arriesguen todo por informar, demuestra que la libertad de prensa no se calla.
Hay esperanza: si esta alerta se convierte en acción, si se fortalecen las instituciones y se investiga con verdad, las condiciones de gobernabilidad pueden mejorar. Mientras exista quien informe, habrá camino hacia un México más justo, seguro y libre.

