Por Otto Alberto Pérez
El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública resta homicidios diarios en Morelos. El tablero de Azul Cobalto suma riesgo civil, plantilla y hueco de Guardia. No se contradicen: miden cosas distintas. Confundirlas es el acto político.
El 24 de julio de 2026, en Cuernavaca, Marcela Figueroa Franco, titular del SESNSP, informó que el promedio diario de homicidios dolosos en Morelos pasó de 3.5 víctimas en septiembre de 2024 a 1.6 en junio de 2026. Omar García Harfuch añadió más de 2 mil 200 detenciones de alto impacto entre octubre de 2024 y junio de 2026. Margarita González Saravia presentó esa curva como fruto del Plan Morelos. El dato es verificable. La conclusión que se le cuelga —que el Estado recuperó el territorio— no lo es.
Proyecto Azul Cobalto, de Daniel Gómez Tagle, documenta mortalidad policial desde 2012. Su corte de 2026 es parcial al 29 de agosto; el propio sitio advierte que hacen falta al menos dos años para conclusiones firmes. Con esa reserva, el tablero coloca a Morelos segundo en tasa de riesgo civil del año en curso: 4.4 homicidios por cada 100 mil habitantes y 93 casos, detrás de Colima (6.5). El promedio nacional del mismo corte es 1.1.
El Índice de Necesidad de Intervención —INI— no cuenta cadáveres. Cruza riesgo con cobertura de Guardia Nacional en una escala de 0 a 100: de 50 a 70, urgente; de 70 en adelante, emergencia. En ese ranking Morelos obtiene 66.9 y queda cuarto, después de Sinaloa (87.1), Guanajuato (78.6) y Colima (77.0). Recibe 0.86 elementos de Guardia por cada mil habitantes, ocho posiciones por debajo de lo que el modelo estima necesario. El 27 de agosto, medios de comunicación locales lo presentaron como tercer lugar. El tablero dice cuatro. La diferencia importa: la nota local redondeó un semáforo; el índice ordena capacidad.
Ahí está la tesis. Claudia Sheinbaum Pardo y Margarita González Saravia pueden exhibir una tendencia de veinte meses. No pueden exhibir monopolio de la fuerza. Entre un sexenio y el actual, Azul Cobalto estima la plantilla ponderada de Morelos en caída de 5 mil 200 a 4 mil 367 agentes. Con menos denominador, la tasa policial anualizada sube de 159.2 a 192.8. Causa en Común, registro hemerográfico distinto, cuenta 13 agentes asesinados en la entidad en 2026 al 28 de agosto: quinto lugar nacional.
La responsabilidad se parte. González Saravia administra el hueco local. En abril, el entonces secretario de Seguridad Pública, Miguel Ángel Urrutia Lozano —hoy exsecretario—, reconoció déficit de 70% en policías municipales y 50% en estatales. La prensa local cifró a Cuernavaca en unos 350 operativos frente a cerca de 700 hace una década. El SESNSP recomienda 1.8 agentes por mil habitantes. Dos academias no reponen esa resta. Omar García Harfuch despliega la fuerza que el municipio ya no tiene. La Guardia sustituye; no reconstituye la corporación que cobra el piso o lo padece.
Morelos no es el estado con más homicidios absolutos. Es un estado pequeño, denso, intercalado entre el Valle de México, Guerrero y el Estado de México. Esa geografía vuelve costosa cada baja de plantilla. El promedio diario cabe en una diapositiva. La policía municipal no.
Dos más dos dan cuatro cuando se separan los indicadores. Dan cinco cuando el Ejecutivo vende la resta de víctimas como prueba de autoridad. Mientras el INI de Morelos siga en urgente —y mientras el corte de 2026 siga abierto— el boletín describe un ritmo. No un Estado.


