Jesús Sedano
La gente ofrece música, danza, rezos, flores, incienso, velas, figuras elaboradas con barro o algún material de la región: papel picado, listones tejidos, juguetes, dulces típicos, entre otros. Y, los alimentos como parte de su gastronomía.
En nuestro estado de Morelos, nuestra gente celebra este conjunto de ritual con la intención implorar una lluvia benéfica.
En Resumen, dentro del calendario agrícola está manifestación, es un conjunto de ceremonias que se realizan año con año. Para mediados del mes de mayo (San Isidro Labrador) y antes del 24 de junio, día de San Juan Bautista.
El sabor, el olor y la fe se mezclan durante la preparación de los alimentos. También, es un acto ritual se usa ciertos ingredientes y el conocimiento de las mujeres cocineras que dan sabor a cada guiso.
Todos aportan en especie, económico y el tradicional tequitl, este último refiere al trabajo compartido, hacer uso de la energía humana de manera espiritual, emocional y física.
Durante los rituales, existe gran variedad de ofrendas en cada pueblo o comunidad, las personas se involucran con diferentes tareas colectivas.
Siguen una tradición; también, conocida como costumbre que abarca expresiones, creencias a través de la oralidad de los abuelos o tatas.
Todo fundamentado en sus culturas, como prácticas que crean sentido de pertenencia e identidad con su tierra. Los huehuetlacameh(hombres ancianos) encargados de guiar el ritual.
Se visita los lugares sagrados que son los cerros, manantiales, barrancas, cuevas, ríos, lagunas, pozos; es decir en sitios naturales o estructuras elaboradas por la mano del hombre
La ceremonia es tener contentas a las antiguas deidades, y la lluvia caiga para que la tierra ofrezca alimento (maíz, frijol, calabaza, entre otras semillas), dar de comer a los airecitos. Para la ofrenda se tiende un petate, papel de colores, se coloca flores, luz de las ceras, veladoras, la comida se deposita y se sahúma. Unos cantan, rezan, danzan, tocan instrumentos prehispánicos.
La comida que se ofrenda, debe ser compartida con las personas que han llegado a ofrendarla; comen y beben juntos, sentados cerca a la ofrenda de manera respetuosa.
El rito o mito de petición de lluvias por los tatas, graniceros, guardianesy conocedores de estos rituales no dejan morir dentro de sus comunidades este proceso de vida y relación con la madre naturaleza.
Ceremonias prehispánicas, que aún en nuestro estado existen, mezcla de lo católico y ritos de nuestros antepasados. Sus deidades fueron sustituidas por la cruz elemento representativo de los cuatro puntos cardinales y cuatro elementos.
Se visita los lugares sagrados que son los cerros, manantiales, barrancas, cuevas, ríos, lagunas, pozos. Entre ritos, danzas, rezos, procesiones, ceras y ofrendas.
A los primeros rayos del sol la comunidad sale del atrio de la iglesia o capilla, con un tambor, flauta de carrizo, teponaztle, chirimía, sahumerio, el pulque rumbo a los espacios que ellos consideran sagrados y donde está la cruz, construida con piedra.
Nuestros pueblos con el paso del tiempo, desean que está tradición no acabe, el rito de petición siga de manera generacional por los tatas, graniceros, los guardianes y conocedores de la petición.




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