MGSC: ¿ENGAÑADA O CÓMPLICE?

Por Domitilo Evangelista Díaz

El miércoles 04 de septiembre del 2024, la entonces gobernadora electa, Margarita González Saravia, presentó a los integrantes de su llamado Gabinete Ampliado, entre los que se incluyó a Alejandra Flores Espinosa como directora del Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRyT).

Una semana después, el 11 de septiembre, en lo que fue la presentación de los integrantes de su Gabinete Político y de Seguridad, González Saravia fue cuestionada sobre la metodología que utilizó para decidir quiénes formarían parte de su gabinete, quién le ayudó a revisar la experiencia de los candidatos, si cumplían o no con los requisitos para ser designados y cómo iba la reingeniería de la administración pública que había prometido realizar. Además, se le hizo notar que Alejandra Flores no contaba con cédula profesional, como lo exige el estatuto del propio IMRyT.

La respuesta de la hoy gobernadora fue evasiva, diciendo que ella confiaba que Alejandra Flores sería una muy buena directora del IMRyT y que prefería centrarse en los nombramientos de ese día, que incluían a Miguel Ángel Urrutia Lozano como titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Juan Salgado Brito, como secretario de Gobierno; Edgar Antonio Maldonado Ceballos, en la Consejería Jurídica; Héctor Javier García Chávez, como Jefe de la Oficina de la Gubernatura y, Mario Antonio Caballero Luna, en la Coordinación de Asesores.

Al tiempo, Alejandra Flores asumió la dirección del IMRyT sin cumplir los requisitos para el cargo y está a años luz de estar realizando un buen trabajo, según refieren varios de los trabajadores a su cargo. De hecho, la acusan de ausente, prepotente, de acosarlos laboralmente para que le dejen sus plazas para favorecer a sus allegados y compromisos de su fallida campaña electoral.

Las preguntas hechas el pasado 11 de septiembre a la hoy gobernadora siguen vigentes: ¿Quién le ayudó a revisar el perfil, experiencia y si cumplían o no con los requisitos, quienes aspiraban a ser parte de su gabinete? ¿Qué pasó con su anunciada reingeniería administrativa que ahorraría gastos de operación y haría más eficiente al Ejecutivo estatal?

Tras 153 días de gobierno, está claro que quienes integran el equipo de trabajo de Margarita González Saravia, en lo general, no son los mejores, ni los de mejor ánimo social, ni los más honestos, ni leales, mucho menos los más eficientes.

Pocos son quienes realmente le ayudan a la hoy gobernadora, y si muchos los que han dado de qué hablar en lo negativo. Ante ello vale añadir un nuevo cuestionamiento para la gobernadora: ¿fue engañada o es cómplice en la designación de los integrantes de su equipo de trabajo?

Por ejemplo, la incorporación como director del Conalep Morelos de un funcionario tan cuestionado, corrupto y traicionero como el ex presidente municipal de Cuautla, Rodrigo Arredondo López, ¿fue su decisión? ¿La engañaron al recomendarle al “amenazador” de reporteras y limpiador de recursos a través de “factureras”? ¿Desconocía la mandataria estatal este “deshonesto estilo personal de gobernar” de Arredondo López?

¿O qué decir de mantener a Mario Antonio Caballero Luna tan cerca de ella, cuando este es referido en el expediente del fraude de la llamada Estafa Maestra en qué se usó a la UAEM Morelos?

¿O qué decir del cuestionado secretario de Infraestructura, Adolfo Barragán Cena, quién fue un presidente municipal de Jiutepec al servicio de las constructoras y desarrolladoras de vivienda? Por cierto, Barragán fue el edil que permitió que se construyeran unidades habitacionales a metros de la hoy tristemente célebre mina de tezontle, ubicada en el par vial Tezontepec y usada muchos años como tiradero a cielo abierto.

¿O qué necesidad había de nombrar a Adelaida Marcelino Mateos, como titular del Instituto de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afro Mexicanas de Morelos, cuando cuatro integrantes de su familia están en prisión por el homicidio en el año 2015 del activista Gustavo Salgado Delgado?

Ya de rescatar o más bien reciclar funcionarios, mejor ni hablar. Está el caso del hoy negado pero beneficiado graquista, Héctor Javier García Chávez, quién se cree la “roca madre” del proyecto cuatroteista en Morelos, cuando tiene un pasado burocrático y como representante popular muy cuestionable, y ni qué decir de su cercanía con personajes enemigos de la 4T.

También está el caso del titular de la secretaría de Administración, Jorge Salazar Acosta, ex colaborador en los gobiernos de Graco Ramírez y de Cuauhtémoc Blanco que, según los morenistas, “robaron, mintieron y traicionaron”.

O qué decir de Saúl Chavelas Bahena, encargado de despacho de la Secretaría de Administración en la parte final del gobierno de Cuauhtémoc Blanco, cuyo proceso de entrega – recepción han denunciado que tiene serias irregularidades, pero que actualmente es el titular de la Unidad de Órganos y Vigilancia en la Contraloría del Estado, a cargo de Alejandra Pani Barragán.

Ya que hablamos de la titular de la Contraloría estatal, nadie que conozca su trayectoria en Temixco, en Jiutepec y como diputada federal, podría esperar un mínimo de resultados confiables en cuanto a combate a la corrupción se refiere… ¡y sí todo lo contrario!. De hecho, recientemente trascendió que aprovechó la corredera de funcionarios que encabezó en la Coordinación de Movilidad y Transporte, para colocar a su sobrino Gerardo Emmanuel Pani Sedano en la Dirección de Supervisión Operativa. Nepotismo total.

Y aún hay muchos más funcionarios de cuestionable trayectoria y nulos resultados, pero con lo antes expuesto no es de extrañar lo que ha ocurrido hasta el momento con casos como los de Josué Fernández, Andrés Bahena y Fabiola Urióstegui que, de acuerdo a la versión oficial, fueron separados de sus cargos por corruptos.

¿Nadie anticipó el perfil y lo proclives que eran a la corrupción, los hoy ex funcionarios? ¿Confía Margarita González en la honestidad y capacidad de su equipo de trabajo?

Por ejemplo, a un mes de los cambios en la Coordinación de Movilidad y Transporte ¿algo ha mejorado? ¿Quién recomendó a Jorge Alberto Barrera Toledo para ese cargo? ¿Estará satisfecha la mandataria con lo hecho por Mario Ocampo en la Secretaría de Salud y todas las irregularidades, paros y quejas que han caracterizado hasta ahora a este sector en el actual gobierno? ¿Sabrá la gobernadora del desorden que impera en el IEBEM? ¿Qué decir del desempeño de Miguel Ángel Urrutia Lozano como responsable de la seguridad en el estado? ¿En verdad no hay nadie mejor?

Espuelazos

LOS BARRERA “TRAIDORES”: “Por tanto, el acto de aceptar competir por otra opción partidista o apoyar una candidatura distinta a la de MORENA constituye una ‘traición’ hacia la formación política de origen, que afecta la cohesión interna y debilita los principios y objetivos del partido”. Esto refiere el documento en el que se determina que el papá y el hijo de la mediocre ex diputada local y actual diputada federal, Ariadna Barrera Vázquez, son TRAIDORES a Morena. En consecuencia, se determina que Irving Saúl García Barrera (hijo) y Quintín Barrera Miranda (padre), son sancionados con la pérdida definitiva de sus derechos y obligaciones dentro de Morena y deben ser dados de baja del padrón. Ambos fueron candidatos a diputado local, titular y suplente respectivamente, del Partido Verde, en el pasado proceso electoral. De Ariadna Barrera poco hay que decir, solo que fue la legisladora local más improductiva de la legislatura anterior y que logró la candidatura a diputada federal gracias al apoyo de los comprobados corruptos Cuauhtémoc Blanco Bravo y de Víctor Aureliano Mercado Salgado.

¿Y MI DINERO, APA? Trabajadores y ex trabajadores del SAPAC Cuernavaca quedaron sorprendidos ante la noticia de que se reactivaban para ellos los servicios que otorga el Instituto de Crédito para los Trabajadores al Servicio del Gobierno del Edo. Sin embargo, dicen que, tanto a las actuales autoridades del organismo de agua potable en Cuernavaca como al propio gobierno municipal, se les olvidó un “pequeño detalle”: los titulares del Sapac Cuernavaca desde el nefasto presidente municipal llamado Manuel Martínez Garrigós, pasando por el gris Jorge Morales Barud, el corrupto Cuauhtémoc Blanco Bravo y el voraz Antonio Villalobos Adán, les cobraron sus cuotas pero nunca los pagaron al ICTSGEM. Por ello se preguntan ¿Y mi dinero apá? Pues no hay nadie sancionado ni quién les diga dónde quedaron sus cuotas descontadas, pero nunca pagadas al instituto.

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