Jesús Sedano Hernández
Recuerdo esas pláticas entre mis abuelos, decÃan: uno aprende la lengua materna desde, el momento que uno está en el vientre de la madre. Por ello, es fundamental que los padres hablen con el niño o niña, le platiquen el entorno.
Entre los pueblos es algo natural, estos procesos como instrumento de identidad y comunicarse. Orgulloso de venir de un pueblo indÃgena, desafortunadamente las lenguas maternas se están apagando.
Soy una generación que, me encaminaron a una cultura, tradición y con una importancia de mis raÃces. Sin embargo, en mi formación escolar el náhuatl ya no era relevante; al contrario, en muchos momentos veÃa a mis maestros la falta de interés de fomentar y encaminar al aprendizaje.
Esto era a inicios de los años 80´S, nuestra identidad cultural se alejaba lentamente y sin darnos cuenta de nuestra formación, integración, desarrollo comunitario. Para mi época de secundaria, el querer incrementar las clases del náhuatl, no tuvieron interés.
El rescate de la enseñanza en gran parte como sociedad, es nuestra responsabilidad y obligación de salvaguardar, valorar para reconocer la diversidad lingüÃstica.
Pueblos con arraigo, esencia, pensamiento y cultura. Unos con iniciativa de abrir nuevas posibilidades de fomentar su lengua madre. En ese marco, la idea de celebrar en el mes de febrero: DÃa Internacional de la Lengua Materna fue una iniciativa de Bangladesh. Fueaprobado en la Conferencia General de la UNESCO de 1999 y se ha observado en todo el mundo desde el año 2000.
La conservación entre los pueblos indÃgenas, entre sus sÃmbolos de identidad, es parte de la construcción de sus vÃnculos de valores éticos.
Lengua materna tiene que sobrevivir para nuestras generaciones futuras, aportar cimientos esenciales. Tristemente están desapareciendo, se nos olvida, la lengua materna es el ombligo; asà decÃan los abuelos, es lo que entierran en nuestros territorios, como una conexión con la palabra, los saberes y cultura.
Con esto expreso, parte de los conocimientos que van relacionados a la geografÃa del entorno al que pertenecemos. La gente grande aún está viva; ellos son portadores, tenemos que aprovechar la transmisión oral.
Generar encuentros, reconectar con nosotros y asuntos de vida. Identificar quien todavÃa lo habla y escribe, para fomentar clases entre las infancias, adolescentes en los pueblos.
Nuestra vida cotidiana nos permite apreciar nuestra memoria colectiva y viva.

