Protestas en el IMSS: el colapso de un sistema que se desmorona
Por: Bertha Castañeda
Desde el 8 de octubre, trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mantienen plantones, bloqueos y marchas en la Ciudad de México y el Estado de México, en un movimiento que desafía abiertamente al gobierno de Claudia Sheinbaum. Lejos de ser una demanda aislada, estas movilizaciones exponen el deterioro profundo de la salud pública, un proceso que se ha acentuado de forma notable desde que gobiernos de Morena asumieron la conducción del país y de las instituciones sanitarias.
Exigencias que van más allá del salario
El rechazo masivo, con el 60% de participación, a un aumento salarial de apenas el 2.9% (el resto de un 6.8% anunciado se destinó a apoyos no integrados al sueldo) es solo la punta del iceberg. Los más de 476 mil trabajadores reclaman un incremento directo del 10% y denuncian carencias estructurales: desabasto crónico de medicamentos, falta de material de curación, ausencia de mobiliario adecuado y escasez de personal. “No te vayas a enfermar porque no hay material”, “no hay gasas ni alcohol, pero sí hay corrupción”, son los gritos que resuenan frente a oficinas centrales, hospitales y sedes sindicales.
También exigen la salida de Rafael Olivos Hernández, líder del sindicato, al que acusan de estar alejado de las necesidades reales de la base y de negociar acuerdos que no les favorecen. La convocatoria ya está lanzada: una gran movilización el próximo 21 de octubre, con la advertencia de marchar cada 8 o 15 días hasta ver cumplidas sus demandas.
Un sistema en caída libre
Lo que se ve en las calles es el reflejo de años de abandono presupuestario y mala gestión. Bajo las administraciones de Morena, el IMSS ha perdido capacidad de respuesta: se han reducido recursos, se han frenado contrataciones y se ha permitido que la infraestructura se deteriore. Lo que antes era un pilar de protección social para millones de mexicanos, hoy se presenta como una institución incapaz de garantizar atención digna.
Las respuestas tardías y tibias del gobierno, primero minimizando las protestas, luego anunciando mesas de trabajo y un supuesto programa integral, no convencen. Zoé Robledo, director del instituto, y la propia presidenta reconocen los problemas, pero hasta ahora no hay soluciones concretas ni plazos definidos.
Espejito, espejito ¿cuál es tu veredicto?
Los trabajadores han ganado el primer round al impugnar la propuesta salarial, pero la crisis va mucho más allá de números en una nómina. Lo que está en juego es la supervivencia de la salud pública en México, y las movilizaciones dejan claro: el pueblo no está dispuesto a seguir aceptando un servicio que cada día funciona peor.

