Por Otto Alberto Pérez
En el Consejo Nacional de Morena dijeron algo que no suele decirse en voz alta: no todos los que ganan las encuestas sirven a la transformación. La frase es precisa. El problema es que, una vez dicho, el partido actúa como si no lo hubiera dicho.
La lista nacional es larga y conocida. Adán Augusto López tiene 37 denuncias presentadas ante la FGR por irregularidades de casi 800 millones de pesos detectadas por la ASF durante su gobierno en Tabasco; también enfrenta señalamientos por transferencias de alrededor de 79 millones de pesos no declarados de manera consistente y por redes de empresas que obtuvieron contratos públicos tras pasar por notarías vinculadas a él y a su hermano. Gerardo Fernández Noroña ha sido cuestionado por una vivienda valuada en cerca de 12 millones de pesos en Tepoztlán, viajes en primera clase y jets privados, y por un estilo que choca de frente con el discurso de austeridad que el propio partido enarbola. Andrés Manuel López Beltrán, Andy, aparece en reportes periodísticos y expedientes relacionados con huachicol fiscal y en redes de contratos a personas de su círculo cercano; agencias de Estados Unidos han examinado esos señalamientos, aunque no hay investigaciones formales abiertas según lo reportado. Pío López Obrador fue grabado recibiendo sobres con dinero en efectivo; el INE cerró el expediente electoral tras cinco años sin poder acreditar el destino de los recursos, y la carpeta penal en la FGR sigue sin definición. Rocío Nahle enfrenta denuncias por irregularidades de más de 500 millones de pesos en Dos Bocas según auditorías de la ASF, y señalamientos periodísticos sobre propiedades de alto valor cuyo origen no ha sido aclarado públicamente.
Ninguno de estos casos ha derivado, hasta ahora, en consecuencias que impidan que sigan ocupando espacios de poder o de influencia dentro del proyecto. Las encuestas, cuando se hacen, parecen suficientes.
En Morelos la lógica se repite con nombres locales. Cuauhtémoc Blanco gobernó el estado entre 2018 y 2024. La ASF ha señalado irregularidades por miles de millones de pesos en el ejercicio de recursos federales durante su administración. El actual gobierno estatal ha presentado denuncias por montos menores; exfuncionarios de su círculo, incluidos algunos vinculados al Fideicomiso del Lago de Tequesquitengo, han sido detenidos por presuntos desvíos. El sexenio dejó el registro más alto de homicidios en la historia reciente de Morelos y una percepción de impunidad que no se ha movido. Blanco sigue protegido por el fuero y por la disciplina partidista.
Antonio Villalobos, exalcalde de Cuernavaca, fue inhabilitado un año por el Tribunal de Justicia Administrativa por faltas administrativas graves relacionadas con el manejo de más de 25 millones de pesos de predial anticipado. En su momento enfrentó procesos penales por diversos señalamientos de desvío y cohecho; salió de prisión y el expediente no ha producido una sentencia firme que lo excluya del escenario político.
Víctor Mercado, ahora senador y aspirante a la alcaldía de Cuernavaca, fue secretario de Movilidad y Transporte en el gobierno de Blanco. La ESAF inició auditorías a las cuentas de esa dependencia de 2019 a 2023 tras denuncias anónimas por posibles irregularidades en la recaudación de emplacamiento, licencias y concesiones. También fue fotografiado con personas detenidas en operativos federales vinculados a redes de extorsión en la entidad. Ha dicho que las fotos no implican complicidad. Las auditorías siguen abiertas.
Sandra Anaya, diputada federal y también en la conversación por Cuernavaca, fue secretaria de Administración en el mismo sexenio. La ESAF y la Contraloría estatal mantienen observaciones pendientes de su gestión en 2023; hay señalamientos por posibles irregularidades superiores a 40 o 60 millones de pesos según distintas fuentes, y una denuncia anterior por el cobro de un finiquito cuando pidió licencia sin goce de sueldo. Promovió un amparo relacionado con el trámite de un expediente administrativo.
Javier Bolaños renunció a la Ceagua para participar en el proceso interno de Morena por Cuernavaca. Viene de otro partido, donde obtuvo resultados electorales modestos en el pasado. Su principal activo ahora es haber formado parte del gabinete de la administración actual. En Chihuahua, la cercanía de Andrea Chávez con Adán Augusto López no le alcanzó para la coordinación estatal: perdió la encuesta ponderada 1.5 a 8.5 frente a Cruz Pérez Cuéllar y el partido le dio después la coordinación municipal de Ciudad Juárez como premio de consolación. En Morelos, con Bolaños, esa misma lógica de cercanía al poder actual podría bastar para la encuesta local. En un sistema donde las encuestas deciden y la militancia previa puede ser flexible, la pertenencia reciente al gabinete se convierte en el factor que pesa más que el historial.
El Consejo Nacional dijo que no todos los que ganan las encuestas sirven a la transformación. En Morelos, como en el ámbito nacional, la frase parece aplicarse con más facilidad a los adversarios que a los propios. Cuando los datos de corrupción, las denuncias y las auditorías no impiden el avance político, la transformación se reduce a una etiqueta. Y entonces, otra vez, 2 + 2 puede terminar siendo lo que convenga decir que es.

