#EnResumen 167
Entre 2019 y 2024, el Secretariado Ejecutivo cuenta 7,217 víctimas de homicidio doloso. Es el tramo de años calendario que se carga al sexenio de Cuauhtémoc Blanco Bravo, gobernador de octubre de 2018 a septiembre de 2024. No es una suma de octubre a octubre.
Aun con ese recorte, el periodo queda por encima del anterior: 5,466 víctimas entre 2013 y 2018. Más de mil cada año. El 2024 cerró en 1,512, el punto más alto de la serie reciente. Nueve de esos meses son de Blanco. Tres, de Margarita González Saravia. No se le puede cargar el año completo. Tampoco se le puede quitar el pico.
El gobierno actual presenta la baja. En 2025 hubo 1,119 víctimas, 393 menos que en 2024. De enero a agosto de 2026 van 685, preliminares: unos 86 al mes, frente a 126 en 2024 y unos 93 en 2025. El mismo periodo bajó 17.7 por ciento respecto de 2025. El promedio diario pasó de 4.3 víctimas en noviembre de 2024 a 1.6 en mayo de 2026. En el informe del 3 de octubre, el Ejecutivo usó otro corte: 2.1 en julio. Las dos cifras salen del Secretariado. Ninguna dice que el año vaya a cerrar en 685.
La baja no alcanza para la percepción, y la percepción tiene dueño. La ENVIPE lleva al menos catorce años con más de 80 por ciento de adultos que se sienten inseguros en Morelos.
En Cuernavaca, el Inegi ha puesto esa sensación cerca de ocho de cada diez. Un estado no se siente seguro porque el promedio baje, si el sexenio anterior normalizó más de mil muertos al año. El miedo no se reinicia con la toma de protesta. Tampoco se reinicia el lugar de Morelos en el país.
De enero a julio de 2026 concentró 5.5 por ciento de los homicidios nacionales. En adolescentes de 13 a 17 años, 18 víctimas y la tasa más alta. En jóvenes de 18 a 29, 161 víctimas y también la tasa más alta. La herencia no es solo volumen. Es el perfil de quién muere.
La policía preventiva sigue siendo del alcalde. El artículo 115 se lo asigna. El gobernador solo asume ese mando por excepción. El homicidio lo investiga la Fiscalía. Blanco Bravo no entregó una corporación capaz de desmentir el miedo, y la fiscalía estatal tampoco una procuración que convirtiera las 7,217 víctimas en sentencias. González Saravia administra una cifra menor. Administra también el desastre que heredó de Cuauhtémoc Blanco.

