Inseguridad, obligación de todos ¿Y los municipios?
Por Daniel Alcaraz
Ninguna estrategia y esfuerzo en Morelos parece dar resultados contra la desbordada delincuencia; Cuautla, con todo un plan en marcha de estado y federación, no avanza; los crímenes se multiplican. En la Universidad del Estado la cosa es similar, siguen matando estudiantes. El gobierno de la República ha mandado refuerzos en todos los órdenes y no pasa nada importante; simplemente los grupos del crimen organizado y el no tan organizado continúan burlándose de los gobiernos y manteniendo bajo terror a la población.
Vemos que hay voluntad para encontrar soluciones, se insiste en una baja en el nivel de víctimas, pero la percepción colectiva da señales contrarias a la sociedad, que reclama atención y que en muchas ocasiones no encuentra eco institucional, porque no parece haber prevención y la Fiscalía a cargo de Fernando Blumenkron no se da abasto ante tantos casos desafortunados como en el caso de los dos adolescentes universitarios de la última semana.
Pero en el campo de batalla solo vemos echados con todo al gobierno federal y de la entidad. ¿Y los municipios? Bien, gracias; Cuernavaca, Temixco, Jiutepec, Cuautla, Yautepec o Xochitepec son focos rojos y, sin embargo, sus alcaldes parecen ver los toros desde la barrera, a pesar de que la mayoría de sucesos son del fuero común.
En lo que respecta a la capital, el presidente municipal José Luis Uriostegui está enfocado a generar dinero a como dé lugar, liberando licencias de construcción al por mayor, cobrando piso a ambulantes que mantienen a la ciudad como rehén, permitiendo operar a bares y cantinas con dudoso cumplimiento de normas y hasta horas de la madrugada, violando las leyes elementales.
Bueno, los muchachos fueron asesinados en la metrópoli y el delito, de entrada, cae en su ámbito de responsabilidad. ¿Y qué hace el edil? Dice que va a revisar el desempeño de sus corporaciones policiacas cuando no hay nada que investigar, son un fracaso, se burla de los cuernavacenses.
Hay incluso señalamientos respecto a que Uriostegui mantiene cercanía con los Figueroa, sujetos dedicados a actividades de dudosa legalidad. En Cuautla, ya usted sabe lo que pasó con quien fuera el alcalde, Jesús Corona Damián, “ahijado político” de Lucía Meza Guzmán, exsenadora.
Es decir, las presunciones van en el sentido de que la mayoría de los presidentes municipales son parte del mayúsculo problema, están involucrados con los criminales. Entonces pues, se requiere llegar a esas figuras contaminadas, someterlos a la Ley como a Corona o de nada servirán más policías, armas o recursos. Estamos atrapados y en un callejón, por ahora, sin salida.

