Por Otto Alberto Pérez
El artículo 3, fracción VII, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos da a las universidades autónomas la facultad de gobernarse a sí mismas, fijar sus planes y programas, además de administrar su patrimonio. No da fuero. No saca al alumno del camión, de la parada ni de la colonia donde lo matan.
La Ley General de Educación Superior pide promover medidas contra la violencia, con apoyo de las autoridades. Promover no es presentar el padrón. Ahí empieza el doble lenguaje: se invoca la autonomía para lo que no cubre y se calla para lo que sí obliga.
La UAEM tiene el caso a la mano. La rectora Viridiana Aydeé León Hernández dijo en junio que el presupuesto alcanza para 26 o 27 catorcenas, que el 95 por ciento se va a salarios y prestaciones, y que para cerrar 2026 faltan entre 270 y 300 millones. Es el hueco con el que la institución dice terminar cada ejercicio desde 2016, cuando la matrícula se duplicó y el subsidio no. El presupuesto de 2025 fue de mil 336 millones 873 mil 279 pesos. Para 2026 proyectó mil 394 millones. El aumento federal, 1.18 por ciento, por debajo de la inflación. El estatal, 3.5. Con eso, en Veterinaria solo aceptan a 40 alumnos, por ejemplo. El aguinaldo de más de 6 mil 500 trabajadores se gestiona en diciembre, cuando el semestre ya cerró. El sindicato académico repitió la cifra en septiembre y señaló como causa los recargos al IMSS. Un 4 por ciento salarial cabe en la nómina. No cabe en alumbrado, transporte ni vigilancia del camino de regreso a casa.
La deuda que dice la rectora haber heredado no tiene una sola cifra. En 2025 habló de pasivos iniciales por unos mil 500 millones, reducidos entonces a 900. En junio de 2026, de 620 amortizados sobre mil 500, con unos 920 pendientes ante el IMSS. En otro corte del mismo mes, de una deuda inicial cercana a 2 mil 500, de la que se habrían cubierto unos 650. Infonavit y SAT, dijo, están resueltos. El IMSS no. Una universidad que cuantifica su pasado de dos maneras no puede pedir que el subsidio nuevo se lea como peso por alumno.
El antecedente tiene nombre. Jesús Alejandro Vera Jiménez, rector de 2012 a 2018, fue hallado responsable en 2020 por el Tribunal Federal de Justicia Administrativa del desvío de 239.3 millones de recursos federales, en la trama de la Estafa Maestra. La Fiscalía lo detuvo en noviembre de 2025. El 28 de mayo de 2026 un tribunal colegiado revocó la vinculación por delincuencia organizada y ordenó su libertad: no acreditó estructura ni firma. Sin sobreseimiento. El hallazgo administrativo sigue. Esos millones no volvieron al estudiante.
En septiembre murió Claudia Tacoronte Aguilera, fuera del campus. El día 26, Christian y Gael, de la Preparatoria 2, en una colonia de Cuernavaca, no en un aula. Antes, Kimberly Joselin Ramos, Karol Toledo y Michelle Itzayana Fuente. La universidad puede reforzar el plantel. No patrulla la calle. Esa calle es el trayecto: el tramo en el que el alumno ya no está en su casa y todavía no está en clase. La ANUIES, por voz de su secretario general ejecutivo, Luis Armando González Placencia, dijo que el esfuerzo interno no alcanza cuando la violencia ocurre ahí, y que no se pueden ampliar responsabilidades sin el financiamiento que les corresponde. El 95 por ciento ya ministrado tiene destino, y no es ese tramo. El tabulador de la planta académica y el de la rectora no están en los cortes con los que se explica el déficit.
Autonomía es elegir autoridades y administrar el patrimonio. Fuero sería no rendir cuenta de ese patrimonio ni de lo que pasa en la puerta de salida. Morelos lleva años usando la primera palabra para ejercer la segunda.

