PT Morelos: negocio personal
Omar Arizmendi Hernández
X: @om_arh22
Dicen que en política más vale un mal arreglo, que un buen pleito. Y parece que en Morena y el PT se acordaron de esa vieja máxima justo cuando la liga ya estaba a punto de romperse.
Después de varios días de jaloneos, reclamos y hasta amenazas de caminar por separado rumbo a 2027, las dirigencias nacionales finalmente se sentaron a la mesa. Morena aceptó instalar la mesa técnica que exigía el PT y, una vez terminadas las encuestas morenistas, los perfiles seleccionados podrán medirse nuevamente contra los que proponga el Partido del Trabajo.
Incluso Alberto Anaya salió a decir que no habrá ruptura y que el PT seguirá buscando caminar en coalición con Morena. Hasta ahí, parece que después del jaloneo vino el apapacho y todos volvieron a ser felices, peeeero hay un pequeño detalle: en Morelos no es la misma situación.
Porque mientras en la Ciudad de México las dirigencias nacionales buscan recomponer la relación, acá la historia ya se puso bastante más complicada.
El pasado miércoles, el PT Morelos movilizó un grupúsculo –que todos sabemos que fue su estructura- en Cuernavaca y aquello terminó en un auténtico desmadre vial que afectó a la ciudadanía: bloqueos en distintos puntos de la ciudad, camiones cerrando accesos, el Palacio de Gobierno con sus puertas aseguradas con cadenas y candados. La protesta incluso alcanzó la autopista.
Después vino el clásico ‘yo no fui’. Desde el PT Morelos se intentó presentar aquello como una expresión espontánea del hartazgo ciudadano y Tania Valentina negó que el partido hubiera organizado los bloqueos. Pero una cosa es deslindarse frente a los micrófonos y otra muy distinta es explicar por qué la movilización estuvo acompañada por personajes directamente vinculados con la dirigencia petista, incluida la presencia de Víctor Hugo Bobadilla, esposo de la propia Tania Valentina, y un camión con la imagen de la Diputada. Lol.
Y hay otro pequeño detalle que tampoco ayuda demasiado: las demandas parecían ser de todo un poco. Seguridad, medicamentos, obra pública, recursos para municipios, campo, carreteras… hasta una bolsa de más de 600 millones de pesos apareció en el reclamo. Tan poco clara estaba la película que incluso los propios ‘manifestantes’ no sabían en específico cuáles eran las demandas por las que marchaban.
Aclaremos. No hay problema con protestar. Faltaba más. La manifestación es un derecho y nadie debería cuestionarlo, pero cuando una protesta termina paralizando una ciudad, cerrando una sede de gobierno y afectando a miles de ciudadanos, resulta perfectamente válido preguntarse si estamos frente a una legítima movilización social o frente a una presión política con otros intereses.
Después de esto se ve difícil, incluso imposible que Morena y PT vayan juntos en las elecciones de 2027, porqué entre bloqueos, reclamos y una confrontación política que terminó poniendo en entredicho la relación entre ambos partidos. Y aunque desde el PT Morelos digan que todo depende de lo que acuerden las dirigencias nacionales, la realidad es que acá la liga ya se rompió.
Y entonces llegamos al otro asunto: quién ha estado manejando el volante del PT en Morelos.
Tania Valentina lleva más de una década siendo una figura central del partido en el Congreso local y ha construido, aunque pequeña, una estructura política propia. Ha ocupado diputaciones, siempre de manera plurinominal, en distintas legislaturas y durante años ha encabezado la dirigencia petista en el Estado. Eso, hay que reconocerlo, también explica por qué en el PT nacional existe una valoración de su trabajo y de cómo ha mantenido al partido con presencia propia en Morelos.
El detalle es que, cuando una estructura política depende demasiado de una sola figura, se puede desvirtuar o perder la ideología de un partido y verlo más como un negocio personal.
Ahí es donde el discurso de acompañamiento a la Cuarta Transformación comienza a chocar con algunas decisiones políticas. Porque no basta con decir que se acompaña a un proyecto; también cuentan las acciones, los votos, las alianzas y las decisiones tomadas cuando toca levantar la mano. El episodio de Uriel Carmona es un buen ejemplo de esas contradicciones: en diciembre de 2023, Tania Valentina se abstuvo, por decisión propia, en una votación relacionada con el entonces fiscal, aunque esto significó ir en contra de la Cuarta Transformación y de la lógica. Recordemos que el otrora fiscal estaba en confrontación directa con la actual Presidenta Claudia Sheinbaum.
Habría que preguntarse qué tanto del acompañamiento a la Cuarta Transformación ha sido convicción política y qué tanto ha sido una relación de conveniencia. El PT a nivel nacional ha construido una historia de acompañamiento a Morena, sí; pero en los estados las alianzas tienen sus propias dinámicas, intereses y cálculos. Y en Morelos, después de todo lo ocurrido, será muy difícil vender la idea de que aquí no pasó nada y que basta una llamada de la dirigencia nacional para que todos vuelvan a abrazarse

