Justicia en Morelos
Omar Arizmendi Hernández
X: @om_arh22
El asesinato de Claudia Tacoronte, la joven española de 21 años que realizaba un intercambio académico en Morelos, volvió a sacudir a nuestra entidad. Es una tragedia que duele, indigna y que merece una investigación a fondo. Por lo mismo, estudiantes y organizaciones salieron a las calles para exigir justicia, algo completamente legítimo cuando una comunidad se encuentra frente a una atrocidad así. Hay que reconocer que las marchas y las protestas, siempre que sean pacíficas, son válidas y tienen un papel importante: hacen visible el reclamo de las familias y la sociedad, y mantienen la exigencia en el espacio público.
Por su parte, las instituciones, que desde el primer momento iniciaron las investigaciones, tenían una tarea muy clara: dar con el presunto responsable y llevarlo ante la justicia, y ocurrió.
El pasado 17 de septiembre fue detenido Francisco Javier “N”, señalado como presunto responsable del feminicidio de Claudia. La captura fue resultado del trabajo coordinado entre autoridades, pero también hay que reconocer algo que pocas veces se menciona: la ciudadanía tuvo un papel importante, pues denuncias y avisos proporcionados por habitantes ayudaron a ubicar al presunto responsable.
Es decir, aquí hubo una suma de esfuerzos: instituciones haciendo su trabajo, autoridades de los distintos niveles coordinándose y ciudadanos aportando información. Cuando esos tres elementos se juntan, las investigaciones pueden avanzar.
Vale la pena recordar que en Morelos hay un caso reciente que demuestra que la investigación institucional puede dar resultados y que, a pesar del tiempo, nunca se dio por olvidado o concluido el asunto.
El pasado 11 de septiembre, en Puebla, fue detenido Ricardo “N”, señalado como probable responsable del feminicidio de Andrea Maylín Chino Ramos, ocurrido en junio de 2025. ¡Más de un año estuvo prófugo! Y lo peor y triste, solapado por su familia.
Maylín tenía 22 años y era madre de una niña. Durante todo ese tiempo, su familia no dejó de exigir justicia y las instituciones mantuvieron el seguimiento del caso. Finalmente, después de más de un año, llegó la captura.
Y aquí hay algo que merece reconocerse: el trabajo coordinado entre el Gobierno de México y el Gobierno de Morelos.
La detención fue resultado de la colaboración entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, el Centro Nacional de Inteligencia, la Fiscalía Especializada para la Investigación y Persecución del Delito de Feminicidio y la Fiscalía General del Estado de Morelos, además del acompañamiento de las Secretarías de las Mujeres federal y estatal. También fue importante la información proporcionada por la familia de Maylin.
Ojo: una detención no es una sentencia. Pero que los presuntos responsables estén detenidos y ante la puerta de la justicia —esa que tanto se ha pedido— representa un avance y la determinación de que estos casos no queden en el olvido.
Ahora toca que los casos de Claudia y de Maylín sigan su curso y que sean los tribunales quienes determinen lo que corresponda conforme a las pruebas y la ley.
El objetivo, por supuesto, debería ser que ninguna mujer vuelva a convertirse en víctima de una brutalidad así, pero mientras se siguen construyendo las condiciones para prevenirlas y erradicarlas, hay algo que no puede negociarse: que cada caso se investigue y que quien resulte responsable responda ante la ley.
No está de más decir que esto es a título personal.
Fuera de contexto: Arrancó formalmente el proceso electoral rumbo a 2027 y Morena ya empezó con sus definiciones: Sinaloa, Querétaro, Baja California, Quintana Roo, Zacatecas, Guerrero y Michoacán ya tienen coordinador de Defensa de la Transformación y la Soberanía.
Ahora viene lo bueno: la operación cicatriz y la famosa unidad. Porque no todos pueden ganar la encuesta, pero todos pueden ayudar a ganar la elección. La clave será cerrar filas y caminar juntos, se dice fácil ¿no?
¡Saludos!

