PISA, la realidad que no se quiere ver
Por: Bertha Castañeda
La prueba PISA 2025, aplicada por la OCDE, dibuja un panorama preocupante para México: 387.6 puntos en matemáticas, 407.9 en lectura y 413.6 en ciencias, todos muy por debajo de los promedios internacionales de 463, 460.9 y 481.9, respectivamente. Solo el 30% de los alumnos alcanzó el nivel básico en matemáticas, lo que significa que siete de cada diez quedaron por debajo del umbral mínimo de competencia. Los resultados son peores que en 2022 en matemáticas y se estancan en las otras áreas, una tendencia que se ha profundizado desde que gobierna Morena.
Ante estas cifras, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo optó por una doble postura. Durante su gira en Mérida, Yucatán, afirmó: “Esta prueba tiene muchos problemas porque no se puede evaluar igual a todos los niños del mundo, cada uno tiene una realidad distinta”. Sin embargo, momentos después, recurrió a la misma evaluación para defender su gestión: “Incluso en esa prueba… las escuelas que tuvieron mejor calificación fueron las escuelas públicas, no las escuelas particulares. Seis escuelas públicas tuvieron las mejores calificaciones”.
Lo que la mandataria no dice es que esas seis escuelas son casos excepcionales, dentro de una muestra de 297 planteles y 7,843 estudiantes. Además, el estudio representa solo al 69% de los jóvenes de 15 años; el 31% restante quedó fuera por deserción o retraso escolar, lo que ya habla de las fallas del sistema.
Sheinbaum también defiende al magisterio y señala que “en esa prueba se reconoce a México como uno de los mejores lugares donde los maestros ayudan a sus estudiantes”, y rechaza críticas por la afiliación al SNTE: “Se dedicaron a decir ‘los maestros de México son muy malos porque están sindicalizados’. No: defienden sus derechos”. Pero esa valoración no cambia el dato central: casi ningún alumno mexicano alcanzó niveles de excelencia, y el uso de tecnologías como chatbots, en el que incurre el 47% de los estudiantes, está generando riesgos de pérdida de pensamiento crítico, según expertos.
Desde la visión oficial, todo se reduce a una herencia del pasado: “En todo el periodo neoliberal se dedicaron a decir que las escuelas particulares eran mejor que las públicas”. Pero las cifras muestran que, lejos de revertirse, la calidad educativa ha caído o se ha estancado durante estos años. Los nuevos materiales anunciados por el gobierno parecen medidas insuficientes frente a una crisis estructural.
Espejito, espejito, cuál es tu veredicto?
Los números de PISA no mienten: el sistema educativo mexicano sigue perdiendo terreno, y el deterioro es una realidad que acompaña a esta administración. Destacar seis escuelas exitosas no tapa el fracaso de la mayoría, ni justifica que los conocimientos básicos sigan muy lejos de los estándares internacionales. El espejo refleja un sistema en retroceso, donde la defensa política de lo público sustituye la exigencia de resultados reales para los estudiantes.

