Mientras los casos totales suman 180 y la plaga cruza a zonas urbanas y semiurbanas, las brigadas operan con recursos recortados y la erradicación definitiva sigue pendiente de los estados del norte.
La expansión del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) hacia los animales de compañía en Morelos expone las limitaciones estructurales de la respuesta sanitaria federal y estatal. Al 23 de julio de 2026, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario (SEDAGRO) confirmó 23 casos en perros. Estos contagios domésticos forman parte de los 45 casos activos registrados en la entidad durante la última semana de julio. Desde enero hasta el 26 de julio el estado acumula 180 casos en diversas especies.
El primer contagio documentado en un perro se registró el 7 de mayo. Desde entonces la plaga dejó de ser un problema exclusivo del sector agropecuario. Las larvas, depositadas por la mosca en heridas abiertas, se alimentan de tejido vivo y pueden causar la muerte del animal en un plazo de 14 días si no reciben tratamiento inmediato. La dispersión geográfica concentra los focos en municipios colindantes con Guerrero (más de 580 casos) y Puebla (290): Amacuzac, Miacatlán, Coatetelco, Jojutla, Tlaltizapán, Tlaquiltenango —con énfasis en Quilamula—, Yecapixtla, Tepalcingo, Axochiapan, Jantetelco y Tepoztlán.
Todos los casos activos se encuentran bajo tratamiento conforme a los protocolos nacionales. La estrategia local, sin embargo, se limita a contención y vigilancia epidemiológica. Morelos espera el inicio de la fase de erradicación definitiva, basada en la liberación masiva de moscas estériles, coordinada desde los estados del norte del país.
El operativo se rige por el Protocolo de Atención a Incursiones del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Comisión México-Estados Unidos. Al confirmarse un caso se establece un cerco sanitario de 40 kilómetros. Las brigadas de médicos veterinarios inspeccionan animales, extraen muestras de larvas para confirmación de laboratorio y aplican un doble tratamiento: baño larvicida tópico en la herida e inyección de ivermectina. Se mantiene una red de más de 9 mil trampas con atrayentes biológicos, concentradas en los límites con Puebla, Guerrero y el Estado de México, y se controla la movilización de animales mediante puntos de inspección zoosanitaria.
Este nivel de intervención —revisión y tratamiento animal por animal dentro de cercos de 40 kilómetros— exige personal de campo en cantidad masiva. La exigencia operativa choca con la reducción presupuestal que Senasica registró a nivel federal para 2026. Las brigadas estatales enfrentan una plaga de alta capacidad de dispersión con recursos e infraestructura que operan al límite.
Las autoridades reiteran a cuidadores y productores la necesidad de inspeccionar diariamente heridas, protegerlas de inmediato, mantener la higiene de los entornos y reportar cualquier sospecha a SEDAGRO o a las autoridades municipales sin intentar extraer las larvas. La titular de SEDAGRO, Margarita Galeana Torres, ha insistido en estas medidas en las actualizaciones del 8 y del 23 de julio.
La llegada del gusano barrenador a los animales de compañía convierte el mapa de casos en un indicador de riesgo para la salud pública y la biodiversidad urbana. Mientras la fase de erradicación definitiva permanece sujeta a la coordinación externa y los recursos federales se contraen, el cerco sanitario sigue siendo una contención temporal ante una plaga que ya superó la frontera agropecuaria.


