Por Equipo En Resumen
Las carpetas de investigación revelan un deterioro sostenido en los delitos de alto impacto bajo la administración municipal, mientras la capital se mantiene entre las diez ciudades con mayor percepción de inseguridad del país.
Entre el primer y el segundo trimestre de 2026, Cuernavaca registró aumentos en siete categorías de incidencia delictiva. El homicidio doloso pasó de 43 a 51 carpetas (+18.6 %), la extorsión de 31 a 37 (+19.3 %), el robo a vehículos de 412 a 433 (+5 %), el robo con violencia de 195 a 215 (+10.2 %), el robo a negocios de 208 a 217 (+4.3 %), el robo en transporte público de 52 a 60 (+15.3 %) y el narcomenudeo de 110 a 125 (+13.6 %). El acumulado del primer semestre de 2026 también supera los volúmenes de 2025 en robo a negocios, robo a vehículos y robo con violencia.
Estos números, procesados por el Observatorio Nacional Ciudadano a partir de las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ocurren en el municipio que concentra la mayor parte de la actividad económica y política de Morelos. Mientras el gobierno estatal y federal reportan reducciones en el promedio diario de homicidios y en varios delitos de alto impacto a nivel entidad, la capital muestra el comportamiento inverso.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, publicada el 24 de julio de 2026, confirma el desajuste. En junio, el 79.8 % de la población de Cuernavaca consideró inseguro vivir en su ciudad. Esa cifra la coloca en el décimo lugar nacional, apenas por debajo de Chimalhuacán (80.3 %). Las nueve ciudades que la preceden son: Irapuato (91.2 %), Culiacán Rosales (90.8 %), Reynosa (86.6 %), Villahermosa (84.2 %), Uruapan (83.1 %), Ciudad Obregón (82.4 %), Chilpancingo de los Bravo (81.4 %), Heroica Puebla de Zaragoza (81.3 %) y Chimalhuacán (80.3 %). Todas superan por más de 20 puntos el promedio nacional de 59.8 %.
El Ayuntamiento de Cuernavaca tiene, por mandato constitucional y legal, la responsabilidad directa de la prevención del delito y del mantenimiento del orden público en su territorio. La Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano depende del alcalde. Cuando los delitos que más afectan la vida cotidiana aumentan de forma sostenida, la falla es de control territorial, de inteligencia local y de capacidad operativa. La presencia de elementos de la Guardia Nacional y del Ejército ha generado un efecto visible de disuasión que explica, en buena medida, la pequeña variación en la percepción ciudadana respecto a marzo (82.3 %). Ese refuerzo federal no sustituye la obligación del municipio de sostener una policía de proximidad efectiva.
Las víctimas enfrentan un gobierno local que registra el daño pero no lo contiene. Mientras las carpetas suben y la percepción se mantiene entre las diez más altas del país, la administración de José Luis Urióstegui Salgado no ha presentado una estrategia municipal capaz de revertir la tendencia: Cuernavaca depende del despliegue federal para sostener una apariencia de orden, mientras los delitos de su competencia continúan al alza. Sin cifras públicas sobre el estado de fuerza, operativos y detenciones, el aumento de carpetas se convierte en el registro formal de una violencia que el municipio no ha sabido detener.



