Por Jazmín López
Este domingo se celebró en México el Día del Padre, una fecha que invita no solo a reconocer la figura paterna, sino también a reflexionar sobre cómo se ejerce hoy la paternidad en un contexto de profundas desigualdades en los cuidados.
De acuerdo con la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC 2022) del INEGI, en México el 34.7 por ciento de los hombres de entre 15 y 60 años son padres de al menos una hija o hijo menor de 18 años. De ellos, el 95.5 por ciento afirma estar al pendiente de sus cuidados, lo que muestra un avance importante en la participación paterna dentro de la crianza.
Sin embargo, esta participación no siempre es constante ni equitativa. Aunque el 91.7 por ciento acompañó a su pareja a consultas prenatales y el 91.6 por ciento estuvo presente en el nacimiento de sus hijas e hijos, la presencia cotidiana en las tareas de cuidado sigue siendo desigual.
Por ejemplo, el 75.9 por ciento participa en actividades básicas como bañar, cambiar pañales o vestir a sus hijos, pero cuando se analiza el cuidado como una responsabilidad principal, los datos cambian drásticamente: solo el 23 por ciento de los hombres con hijos se reconoce como cuidador principal.
Además, de los 13.1 millones de padres con hijos menores de edad, 4.4 millones no viven con ellos. Entre estos, el 73.6 por ciento aporta económicamente, pero persisten diferencias importantes en el nivel de contribución: el 44.7 por ciento cubre totalmente o más de la mitad de las necesidades, mientras que un 4.2 por ciento no brinda apoyo o no lo sabe precisar.
En contraste, la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT 2024) evidencia que la carga del trabajo de cuidados sigue recayendo principalmente en las mujeres. Ellas destinan en promedio 64.8 horas semanales al trabajo no remunerado doméstico y de cuidados, mientras que los hombres destinan 30.9 horas, es decir, menos de la mitad.
Las diferencias son aún más marcadas en tareas específicas: en la preparación de alimentos, las mujeres dedican 13 horas semanales frente a 4.7 horas de los hombres; en limpieza del hogar, ellas invierten 4.8 horas más por semana; y en el cuidado de niñas y niños de 0 a 5 años, las mujeres destinan 33.4 horas, mientras que los hombres 14.8 horas.
Incluso en el cuidado de personas con enfermedad o discapacidad, las mujeres duplican prácticamente el tiempo dedicado por los hombres. Esto confirma que, aunque hay avances en la participación paterna, la responsabilidad del cuidado sigue feminizada.
Otro elemento clave es la licencia de paternidad. En México, desde 2012, la Ley Federal del Trabajo establece solo cinco días con goce de sueldo por nacimiento o adopción. Aunque en 2023 la Cámara de Diputados aprobó ampliarla a 20 días, la reforma sigue pendiente en el Senado, lo que refleja el rezago en políticas de corresponsabilidad.
En conjunto, estos datos muestran una realidad clara: sí hay avances en la presencia de los padres en la crianza, pero la corresponsabilidad en los cuidados todavía es limitada. Las mujeres siguen sosteniendo la mayor carga del trabajo doméstico y de cuidados, lo que mantiene una desigualdad estructural.
Este Día del Padre es una oportunidad no solo para celebrar a las paternidades presentes, sino también para reconocer que una verdadera transformación social requiere avanzar hacia una paternidad más activa, más consciente y verdaderamente corresponsable en todos los ámbitos de la vida familiar.




Dejar un comentario