Por Dr. Ángel Darién Zapata Marín.
Entre la celebración del Día de las Madres, el incremento sostenido al costo de la vida y la reciente detención de destacados generadores de violencia en Yautepec, México transita por una realidad de claroscuros donde conviven el afecto familiar, la preocupación económica y la inseguridad pública.
Entre la madre de unos y la ausencia de ella en otros, el país se preparó para una de las fechas más significativas del calendario nacional, porque si algo parece unir genuinamente a millones de mexicanos es el 10 de mayo. Aunque no se trate de un día feriado oficial, basta observar las calles, restaurantes, florerías y centros comerciales para entender que, en la práctica, el país entero parece detenerse para celebrar a quienes con amor, esfuerzo y sacrificio han formado generaciones enteras.
Y es precisamente ahí donde aparece una de las mayores contradicciones de nuestro tiempo, pues “no tiene madre” el constante incremento al costo de vida que se ha presentado en nuestro país y prácticamente en todo el mundo. Hoy adquirir los productos básicos ya no representa el mismo esfuerzo de hace algunos años. La canasta básica se ha convertido en una preocupación cotidiana para millones de familias que ven disminuir su capacidad adquisitiva mientras los precios continúan elevándose.
En una colaboración previa abordé las medidas adoptadas por el Banco de México para enfrentar el fenómeno inflacionario, responsabilidad que dicha institución tiene por mandato constitucional y legal. Sin embargo, de manera polémica, se optó por reducir la tasa de interés, a diferencia de la postura asumida por la Reserva Federal. Para diversos economistas y analistas financieros, esta determinación resulta cuestionable e incluso poco ortodoxa, no solamente desde una visión internacional, sino inclusive dentro del propio contexto latinoamericano.
Sin duda, el Día de las Madres representa también un importante fenómeno económico. Restaurantes, florerías, tiendas departamentales y comercios encuentran en esta fecha una de las mejores jornadas comerciales del año. No obstante, los incrementos de precios harán más complicado para muchas familias acceder a las opciones que antes resultaban alcanzables.
Todo ello ocurre mientras en la Secretaría de Educación Pública, encabezada por Mario Delgado, se planteó junto con diversas autoridades educativas estatales modificar el calendario escolar, argumentando condiciones de calor extremo y la celebración del próximo Mundial de Futbol.
No sé qué opinión le merezca a usted, amable lector, pero frente a los desafíos de inseguridad y rezago educativo que enfrenta el país, restringir clases por esas razones no parece la mejor decisión. En el sector educativo ya pesa el abandono de evaluaciones internacionales que, aunque arrojaban resultados poco alentadores para México, permitían medir objetivamente el nivel de aprendizaje de nuestros estudiantes. Y no es que en México falte talento. Ahí están los jóvenes que obtienen premios internacionales en matemáticas, robótica o aquellos estudiantes que incluso han logrado colaborar con proyectos vinculados a la NASA. El verdadero problema radica en la generalidad del sistema y en el nivel promedio de aprovechamiento académico, particularmente en generaciones que además cargan todavía con las secuelas educativas derivadas de la pandemia.
Por ello, mientras unos se preparan para celebrar el Día de las Madres, otros —con muy poca madre— toman decisiones que impactan directamente a miles de padres y madres de familia. Afortunadamente, la propuesta inicial respecto al calendario escolar terminó replanteándose y por el momento aun la moneda está en el aire, derivado de la intervención de la titular del Ejecutivo Federal, imagínese amable lector la dinámica cotidiana de innumerables familias que no sabrían qué hacer con sus hijos ante un adelanto abrupto del cierre del ciclo escolar.
En paralelo, las autoridades desplegaron operativos que derivaron en la detención de diversos generadores de violencia de alto perfil en Yautepec, recordándonos que incluso en una fecha marcada por la convivencia familiar, existen quienes, sin madre alguna, laceran a la sociedad con su criminalidad. Al mismo tiempo, otros tantos “se la recuerdan” a quienes, por sus decisiones públicas o políticas, consideran merecedores de tal reproche, como ocurrió con el ataque armado perpetrado contra una de las viviendas del gobernador con licencia de Sinaloa, hecho que inevitablemente llamó la atención en el escenario nacional, pues subsiste la petición hecha por la potencia del norte para que sea extraditado para enfrentar diversos cargos criminales en esa nación.
Así transcurre México: entre flores y patrullas, entre celebraciones y preocupaciones, entre quienes honran a sus madres y quienes parecieran no tenerla al momento de tomar decisiones o emprender caminos que terminan afectando a toda la sociedad.




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