Job 3:11: “¿Por qué no morí yo en la matriz, o expiré al salir del vientre?”.
POR JUAN LAGUNAS P.
Me depusiste de la morada… Anduve solo. La noche se detenía en el polvo. Era angustia en vereda. “Bénédiction”, de Baudelaire, me describe:
“Cuando, tras un decreto de los poderes supremos,
el poeta es traído a este mundo tedioso,
su madre, aterrorizada y llena de blasfemias,
alza su puño cerrado hacia Dios, quien se compadece de ella…”.
Permaneces. Manas. Noche de imprecación, cuando nací. Sólo el reniego crea tempestad. Desbordes-Valmore lo apontoca en “Les séparés”:
N’écris pas. Je suis triste, et je voudrais m’éteindre.
Les beaux étés sans toi, c’est la nuit sans flambeau.
J’ai refermé mes bras que je ne puis atteindre,
Et frapper à mon cœur, c’est frapper au tombeau.
“(No escribas. Estoy triste, y quisiera apagarme.
Los bellos veranos sin ti son noches sin antorcha.
He cerrado mis brazos, que no pueden alcanzarte,
y llamar a mi corazón es llamar a la tumba)”.
No regreses. Quédate allá, en la batiente de la perplejidad. Fuiste intuición…
relación materno-filial: diálogo entre la forma y el desconcierto. El autor de “Las flores del mal” sigue:
“¡Volaré el odio con el que me aplastas
sobre el maldito instrumento de tu malevolencia,
y retorceré tan fuerte este miserable árbol
que no podrá echar sus brotes pestilentes!”.
“Claridad de lámpara”, como diría Rimbaud. Así me dejaste en esa avenida (sola… sin viento). No pude volver a ti. El desorden. No te hago falta. Sin querer, rompiste con la inflexibilidad del alejandrino tradicional. Sollozo o latido interrumpido. Da lo mismo.
“He cerrado mis brazos que no pueden alcanzarte”. Soy “tombeau” en una huesa que no se ve. A la que sólo acude el abandono, sin requiebros o cirios (la impiedad).
Entonces, mi corazón, un tabernáculo innecesario: decepción. Luego, los ojos de la otra, que te olvidan. En éstos, las estrofas no existen. La composición, un refugio.
Temporalidad lineal: suceso de atrevimiento -que evita el derrumbe del desprecio-. Iris hierático. La casa del Salvador me espera. En tanto, escucho tu lamento. Y lloro…
Si me alejo, la pérdida me asuela. Saciedad de instante: yo:
Ausencia.
Se ha cerrado…
Cauce de…
Descansa…




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