POR OTTO ALBERTO PÉREZ
Cada año la UAEM llega a noviembre sin el aguinaldo. Esta semana el sindicato puso 300 millones sobre la mesa y el hotel Chulavista como moneda. La crisis tiene historia. No tiene nombre del responsable.
El 11 de septiembre Mario Cortés, secretario general del Sindicato de Académicos, señaló que otra vez no alcanza para la última catorcena ni para las prestaciones de cierre. Cifró el faltante en alrededor de 300 millones de pesos. No es un dato nuevo con otro disfraz. Es el mismo hueco de 2025, cuando fueron 270, anunciados el 10 de diciembre y depositados cuando el artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo ya había vencido.
La rectora Viridiana León Hernández ha sostenido que Infonavit y SAT están cubiertos y que el lastre es el IMSS: intereses, recargos, multas. En junio ella misma habló de 920 millones de adeudo con el instituto. El sindicato afirma que la deuda se ha reducido a la mitad y que se analiza entregar el exhotel Chulavista para abonar. Analiza. No entrega. No hay avalúo público. No hay convenio.
Ese predio ya recorrió tres rectorías. El Consejo Universitario aprobó comprarlo en 2014, bajo Alejandro Vera, para un hospital universitario. Quedó como activo sin uso. En 2022 Gustavo Urquiza lo ofreció al IMSS a cambio de condonar entonces 320 millones. Cuatro años después la ficha vuelve a la mesa con otra cifra y el mismo silencio de cierre.
El presupuesto ordinario de 2026 no resolvió el patrón. El estado asignó 1,394.9 millones, un 4 por ciento más que el año previo. La Federación, 1,575.9. En la ficha de subsidio de la SEP la línea de diciembre aparece en cero. La matrícula creció a más de 40 mil estudiantes y a decenas de municipios; el subsidio por alumno no creció con ella. Casi todo el gasto se va a nómina. El aguinaldo universitario, por la Ley del Servicio Civil de Morelos, no es el de quince días. El modelo está hecho para reventar en diciembre.
En enero la gobernadora Margarita González Saravia dijo que los 270 millones de 2025 no sanaban lo estructural y que a partir de 2027 esa partida iría “desde el origen” del presupuesto federal. También se ha pedido subir la participación estatal del 3.5 al 4 o 4.5 por ciento. Ninguna de las dos correcciones opera este año. Este cierre, otra vez, es gestión.
La UAEM no improvisa el déficit cada noviembre. Lo hereda, lo documenta y lo presenta como urgencia para que otro poder firme el cheque. Rectoría administra el faltante. El sindicato lo denuncia. El gobierno estatal lo gestiona en Palacio. La Federación lo autoriza cuando el calendario ya aprieta. Nadie aparece como responsable de haber construido un presupuesto que no contempla lo que la ley obliga a pagar.
Chulavista no es solución. Es la metáfora: un edificio comprado para una función, ofrecido para otra, y todavía sin escritura que salde la cuenta. Si 2027 incorpora de origen los 270 o 300 millones, el ciclo se rompe. Si no, en septiembre de 2027 volveremos a escribir esta columna con otro apellido en rectoría y la misma cifra redondeada.
El 2 + 2 de la universidad pública morelense sigue dando 5: se suma matrícula, se suma obligación laboral, se resta el renglón de diciembre y el resultado lo pone un extraordinario que no aparece en el decreto. Mientras el hueco no tenga nombre en el presupuesto, tendrá dueños de paso y ninguna factura.

