El 36% de las ausencias en la capital morelense son mujeres: 14 puntos arriba de la media nacional.
Cuernavaca reúne el 21% de los casos del estado
Cuernavaca ocupa el lugar 56 entre los 100 municipios con más personas desaparecidas de México. No es Tijuana ni Reynosa. Tampoco necesita serlo. Esos 100 municipios —el 4% del país— concentran 56% de los reportes nacionales. La capital de Morelos ya está dentro de ese mapa.
Red Lupa, con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, le asigna 452 casos: 288 hombres y 164 mujeres. Esa proporción femenina, 36%, rebasa por 14 puntos la media nacional de 22% y coloca a Cuernavaca entre los 38 municipios del ranking que superan ese umbral. Tijuana, con 3,300 registros, tiene 26% de mujeres. Reynosa, 20%. Guadalajara, 14%. Cuernavaca se parece más a Ecatepec o Toluca que a la frontera.
Es, además, el único municipio de Morelos en esa lista. Reúne el 21% de las ausencias del estado. El resto se ordena en el mismo corredor urbano: Cuautla, Temixco, Jiutepec y Yautepec. No es un brote aislado. Es una concentración metropolitana que las instituciones locales conocen y no han convertido en política diferenciada.
Morelos acumula 2,027 personas que siguen sin aparecer, con corte al 16 de mayo de 2026. La red calificó al estado en “nivel inferior de gravedad”. El recorte por edad desmiente esa comodidad. En Morelos, 422 personas tenían menos de 18 años cuando desaparecieron. El 57.58% eran niñas. Entre las mujeres del estado, 159 —el 26.32%— tenían entre 15 y 19 años. En el país, ese rango concentra 20.70% de las desapariciones de niñas y mujeres. La mitad de todos los casos estatales se agrupa entre los 15 y los 34 años.
La comparación nacional vuelve más frágil el diagnóstico estatal. Al 5 de marzo de 2026, Red Lupa contaba 259 niñas no localizadas en Morelos. El estado es décimo en números absolutos y cuarto en tasa: 60.1 por cada 100 mil niñas, solo detrás de Tamaulipas, el Estado de México y la Ciudad de México. Jalisco, con un volumen total mucho mayor, registra 14.8. Morelos no es un estado menor en este indicador. Es un estado al que se le midió el volumen y se le escapó el perfil.
Esa distorsión organiza la respuesta pública. El aparato de búsqueda se arma alrededor de las geografías que encabezan las listas y de un relato de control criminal masculinizado. Cuernavaca no cabe en ese molde. Red Lupa documenta el mecanismo en Morelos: no hay protección efectiva para familiares; no se hacen valer los derechos de víctimas directas e indirectas; la ley general no está del todo homologada; y las autoridades exigen comprobar daños para acceder a ayudas. El Estado convierte la reparación en un trámite y la búsqueda en una espera.
A escala nacional, 78% de las personas desaparecidas son hombres y 22% mujeres. El 31% de las mujeres desaparecidas son menores de edad, frente a 8.5% de los hombres. Cinco entidades concentran cerca de la mitad de los casos de niñas, adolescentes y mujeres: Estado de México, Tamaulipas, Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco. Morelos no entra a esa tabla por cantidad. Entra por intensidad. Tratarlo como anexo estadístico es una decisión institucional, no una conclusión de los datos.
Cuernavaca ya cumplió la condición que el propio estudio municipal pone sobre la mesa: visibilizar la concentración local para que la autoridad produzca política. El Ayuntamiento concentra uno de cada cinco casos del estado. El gobierno tiene Comisión de Búsqueda, Fiscalía especializada y Comisión de Víctimas. El inventario existe. Lo que no existe es una estrategia que parta del hecho más grave del expediente: en esta capital el registro es más feminizado que el del país, y el estado desaparece niñas a una de las tasas más altas de México.
El lugar 56 no absuelve al Ayuntamiento, ni a la Fiscalía, ni a la Comisión de Búsqueda. Mientras midan la gravedad por el volumen, van a seguir llegando tarde a las mismas edades.


