Por Otto Alberto Pérez
Andrés Manuel López Beltrán inicia su recorrido casa por casa en Tabasco con el lenguaje de la humildad. Su paso por la dirigencia de Morena muestra otra contabilidad.
El aspirante a diputado federal por el sexto distrito de Tabasco anuncia visitas a las 170 secciones electorales “desde abajo” y “en contacto directo con el pueblo”. El mensaje coincide con su renuncia a la Secretaría de Organización del partido y con la búsqueda de una curul en 2027. La operación territorial es impecable en su forma. El historial que la precede no lo es.
Entre octubre de 2024 y mayo de 2026 documentó más de 140 desplazamientos por el país. Investigaciones periodísticas registran 144 viajes. Morena reportó de manera oficial apenas alrededor de 50. Los comprobantes de viáticos, transporte y hospedaje de casi un centenar permanecen fuera de la Plataforma Nacional de Transparencia. El partido afirmó que la información era pública. No aparece.
En julio de 2025, durante su gestión, permaneció catorce días en el Hotel Okura de Tokio. Declaró haber pagado 7.500 pesos por noche con recursos propios. Las facturas reveladas sumaron más de 177 mil pesos, incluida una cena de 47.627 pesos. El mismo dirigente que invoca la “justa medianía” omitió los cargos adicionales en su defensa pública.
Su sueldo como secretario de Organización alcanzó 127.592 pesos brutos mensuales. La cifra superó la de su antecesor y, en el periodo registrado, la de la dirigente nacional. El partido lo transparentó con retraso.
La contradicción no es personal. Es institucional. El discurso de austeridad que el expresidente López Obrador elevó a principio fundacional se convierte, en la práctica de su hijo y bajo la mirada de la dirigencia actual, en un registro selectivo. Lo que se muestra es la humildad territorial. Lo que se oculta es el costo real de los desplazamientos y el detalle de los gastos. La opacidad no es un error administrativo: es el mecanismo que permite mantener intacta la narrativa mientras se opera con otra contabilidad.
Cada visita actual en Teapa, Tacotalpa, Jalapa o Centro actualiza el mismo patrón. El contacto con el electorado se ofrece como prueba de coherencia. Sin embargo, la ausencia de rendición de cuentas completa sobre casi un centenar de viajes de organización deja el principio de austeridad como un recurso retórico, no como una regla verificable.
El problema de fondo no es el lujo puntual. Es la tolerancia sistemática de la estructura partidista hacia el doble registro. Mientras la dirigencia de Morena protege la opacidad de uno de sus operadores principales, el capital político construido sobre la renuncia al privilegio se debilita. En 2027 esa debilidad llegará a las urnas. El electorado podrá medir si la escena de la humildad resiste el escrutinio de los números que nunca se publicaron.

