Por Daniel Alcaraz
Cola más larga que el dinosaurio
Alonso Placencia, ¿otro narcopolÃtico?
El presunto involucramiento de polÃticos con la delincuencia organizada creció con el amparo gubernamental a pasos agigantados a partir de 2012. Las evidencias asà lo comenzaron a dejar ver y, durante esos 24 años, lejos de darse un contrapeso y combate, autoridades y maleantes caminaron de la mano.
Las primeras sospechas surgieron en territorios como Yautepec, Yecapixtla y Tlaquiltenango, donde florecieron cacicazgos polÃtico-delincuenciales que hasta la fecha sobreviven.
El dinero de dudosa procedencia comenzó a correr en campañas electorales de personajes que, reiteramos, se presume pervirtieron el quehacer polÃtico y fueron jalando más figuras a ese bajo mundo, hasta llegar a los niveles insospechados en los que nos encontramos.
Nos referiremos aquà a un individuo en especial que se ha atrevido a desmentir el señalamiento del obispo Ramón Castro Castro, también presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, quien advirtió que en la comunidad de Huautla, municipio de Tlaquiltenango, donde gobierna Alonso, los malandros cobran hasta por vivir.
Y para saber un poco de quién se trata, le diremos que este sujeto ya habÃa sido edil en ese ayuntamiento, pero durante el proceso electoral intermedio de 2021, durante un acto de campaña, entre otras cosas dijo que el objetivo y propósito de esa canastilla de rufianes, entre los que figuran Ãngel GarcÃa Yáñez, senador del PRI, y AgustÃn Alonso Gutiérrez, diputado federal, era ganar alcaldÃas y legislaturas por encima de colores y partidos.
Ahà presentó, casi con honores, a quien tiempo después supimos que era Rosario Herrera, «la jefa», lÃder del grupo criminal «Guerreros Unidos». Esta, si usted estuvo atento, fue detenida tiempo más tarde durante la cabalgata anual que organiza en Yautepec ese grupo de presuntos narcopolÃticos.
Esos son, en mÃnima parte, los antecedentes de Enrique Alonso Placencia, quien, se afirma, siente que es uno de los prospectos en puerta del «Operativo Enjambre», que ya se llevó a algunos malandros.
Es por eso que de pronto ha aparecido con gente de Huautla, dizque exigiendo obras prometidas e inconclusas. Es decir, aparenta contar con mucho respaldo popular, que evidentemente no existe.
Lo increÃble es que casi de inmediato, exhibiendo una grave debilidad, la gobernadora Margarita González Saravia atendió sus reclamos, dándole el lado a este rufián y la espalda a Castro Castro. ¡Cómo la ve!

