Por Daniel Alcaraz
¿Mantiene liderazgo Sánchez Vélez?
Conservar la calma en el SNTE, nada fácil
Los liderazgos al interior de las diversas organizaciones, llámense políticas, sindicales o empresariales, están casi extintos. La pluralidad social, en todos los sentidos, ha pulverizado los movimientos populares y gremiales de manera significativa.
En Morelos, hoy día es el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) el que aglutina al mayor número de agremiados, por arriba de los 35 mil; sindicatos como el de la CTM, que en los tiempos gloriosos del PRI llegaron a contar entre sus filas a más de 50 mil trabajadores, se encuentran literalmente en agonía, porque quienes los manejaban dependían del poder de su partido, que los alimentaba.
Es pues el magisterio el que concentra más adeptos y observamos el pasado primero de mayo, Día Internacional del Trabajo, a su dirigente Joel Sánchez Vélez encabezar un contingente bastante fuerte.
Pero la pregunta es: ¿mantiene el secretario general el liderazgo y respaldo de la mayoría de la base del SNTE? Conforme a lo observado durante el desfile, parece que sí; sin embargo, conservar el apoyo del magisterio no es cosa menor, son demasiados los intereses y necesidades que confluyen en esa organización.
Cierto, Joel llegó a la secretaría a partir de una elección abierta por primera vez; anteriormente era el CEN el que quitaba y ponía dirigentes. Pero resolver los reclamos y necesidades del sector es algo casi imposible, más después de antecesores que, como Gabriela Bañón, se coludieron con el gobierno, abandonaron a sus representados y dejaron deudas y pendientes acumulados.
Por cierto, ella, so pretexto de la pandemia de 2020, se quedó en el cargo tres años más sin merecerlo; es decir, siete años en los que se dedicó a vender plazas con el IEBEM, pactar acuerdos permitiendo el abuso y retraso en pago de prestaciones y hasta pidió a la dirigencia nacional una camioneta blindada y escoltas. ¡Una barbaridad!
La exigencia a Sánchez Vélez fue enorme; en efecto, ha logrado, vía presión, obligar a las autoridades educativas a ponerse al corriente, particularmente con jubilados y pensionados, pero los reclamos no se acaban.
Es casi una regla que quien lidera al magisterio sea llamado para contender por una posición electoral, ya sea en el Congreso local o federal, y Joel, dependiendo de la valoración y liderazgo que le conceda el entorno político estatal, pudiera buscar algo parecido, por eso vale la pena revisar cómo es visto desde sus bases y la cúpula del poder local. ¿No le parece?




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