Por RAY CARDENAS
El camino de Taddei al INE
Hay caminos que se recorren con méritos, otros con acuerdos y algunos que, aunque pasan por un sorteo, terminan despertando sospechas políticas. El de Guadalupe Taddei Zavala rumbo a la presidencia del Instituto Nacional Electoral pertenece, por lo menos, a esta última categoría.
Y es que en México, vecina, hasta para llegar a cuidar la democracia hay que explicar quiénes son tus parientes, de dónde vienes y, sobre todo, qué tan lejos estás del poder que te toca vigilar.
La historia comenzó formalmente el 31 de marzo de 2023. Después de que los diputados no lograron ponerse de acuerdo para designar a los nuevos consejeros del INE, se recurrió a la insaculación. Dicho en español de Juan Pueblo: se fueron a la tómbola.
Y de esa tómbola salió Guadalupe Taddei como presidenta del organismo electoral para un periodo de nueve años.
Legalmente, el procedimiento estaba previsto. Políticamente, la historia no terminó ahí.
La familia también cuenta
El ruido comenzó cuando se revisaron sus relaciones familiares. Y aquí es donde la historia adquirió una dimensión política.
Su primo, Jorge Luis Taddei Bringas, fue representante del Gobierno Federal en Sonora y responsable de los programas del Bienestar. Su sobrino, Pablo Daniel Taddei, fue designado director de Litio para México, la empresa estatal creada durante el sexenio de López Obrador.
Y otra familiar, Ivana Taddei, llegó al Congreso de Sonora como diputada de Morena.
¡Vaya coincidencia familiar, vecina!
Aclaremos algo: tener familiares vinculados a Morena no constituye por sí mismo una irregularidad ni demuestra que Guadalupe Taddei sea militante o subordinada de ese partido. Pero en un organismo cuya principal obligación es garantizar elecciones libres, la percepción de independencia no es un asunto menor.
El PAN llevó esos cuestionamientos al Tribunal Electoral. Sin embargo, el 19 de abril de 2023, la Sala Superior confirmó su designación. El tribunal consideró que los argumentos sobre sus vínculos familiares y una supuesta parcialidad no estaban suficientemente acreditados.
Y aquí aparece una pregunta que no se resuelve con una tómbola: ¿cómo se construye la confianza ciudadana en quien tiene la responsabilidad de arbitrar la competencia por el poder?
La autonomía, esa palabra tan incómoda
Taddei llegó con una trayectoria profesional que no puede borrarse de un plumazo. Trabajó durante décadas en organismos electorales, fue presidenta del instituto electoral de Sonora entre 2014 y 2021 y posteriormente encabezó el organismo de transparencia de ese estado. Esos son datos de su currículum, no opiniones.
Pero una cosa es tener experiencia electoral y otra generar confianza como árbitro de una contienda política.
Y vaya que el tiempo terminó poniendo a prueba esa diferencia.
Porque ahora, en octubre de 2026, Guadalupe Taddei ya no está al frente del INE. Presentó su renuncia el 26 de octubre, después de los señalamientos sobre presuntas irregularidades en contrataciones y posibles conflictos de interés relacionados con proveedores del instituto.
La Auditoría Superior de la Federación abrió investigaciones y el Órgano Interno de Control también inició procedimientos. Hasta este momento, los señalamientos no equivalen a responsabilidades penales acreditadas. Eso tendrá que determinarlo la autoridad correspondiente.
La institución quedó bajo una presidencia provisional encabezada por Blanca Yassahara Cruz García, mientras se define quién ocupará el cargo de manera definitiva.
Y aquí es donde la historia deja de ser solamente la de una funcionaria y se convierte en un asunto de interés público.
La tómbola no garantiza la confianza
En política, las formas legales importan, pero la confianza pública importa todavía más.
Morena nunca necesitó aparecer formalmente en una boleta de votación para que el nombramiento de Taddei despertara cuestionamientos.
Bastaron el contexto político, sus vínculos familiares y las celebraciones de algunos personajes del oficialismo para alimentar la sospecha.
¿Fue una imposición de Morena? No existe una prueba concluyente que permita afirmarlo como hecho.
¿Fue un nombramiento que generó dudas sobre la independencia del árbitro electoral? Sin duda, fue motivo de una controversia pública y política que acompañó su gestión.
Y ahora, con su salida y las investigaciones administrativas en curso, la pregunta es todavía más grande: ¿quién vigila al vigilante de nuestra democracia?
Porque el INE no es propiedad de Morena, del PAN, del PRI ni de ningún gobierno. Es una institución que pertenece a los ciudadanos, incluidos aquellos que votaron por el oficialismo y quienes no lo hicieron.
Así las cosas… pues, Guadalupe Taddei llegó al INE mediante una tómbola, cargó durante su gestión con cuestionamientos sobre su independencia y terminó dejando la presidencia en medio de una investigación sobre contrataciones.
La democracia no puede depender de la suerte de una tómbola, de los apellidos de una familia ni de la buena voluntad de quienes gobiernan.
Necesita árbitros independientes, cuentas claras y funcionarios que entiendan que el poder público no es patrimonio personal.
Porque una cosa es llegar por sorteo y otra muy distinta es salir sin dejar preguntas.
Y en México, vecina, cuando se trata de cuidar los votos, las explicaciones nunca deberían quedar pendientes.
¡Nos leemos en la próxima, porque así las cosas… pues!

