Por Otto Alberto Pérez
El obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Ramón Castro Castro, dijo que el crimen organizado recluta alrededor de 500 jóvenes al mes en México y que, en su opinión, la cifra es mayor. La declaración es una estimación, no un dato oficial. El problema es que el Estado mexicano tampoco tiene uno.
No existe un registro nacional que mida de manera sistemática cuántos jóvenes y menores son captados, utilizados o forzados por grupos criminales. El reclutamiento forzado no tuvo tipo penal autónomo claro a nivel federal hasta hace días, cuando la Cámara de Diputados aprobó tipificarlo con penas de hasta 25 años. La minuta pasó al Senado. Mientras tanto, el fenómeno se ha documentado por otras vías.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y el Observatorio Nacional Ciudadano estiman que entre 145 mil y 250 mil niñas, niños y adolescentes están en riesgo de ser reclutados o utilizados por la delincuencia organizada. No es un conteo de casos confirmados; es una aproximación construida a partir de datos oficiales, principalmente de adolescentes privados de la libertad por delitos asociados a esos grupos. En 2024, según el procesamiento que hace REDIM de cifras del INEGI, entre 388 y 1 084 adolescentes fueron internados por esos delitos, un aumento de 20.6 % respecto a 2023.
Otras organizaciones, como Reinserta, han estimado que entre 30 mil y 45 mil menores son reclutados o atraídos al año. La antropóloga Elena Azaola proyectó que los cárteles podrían necesitar captar alrededor de 500 personas por semana hacia 2027 para reponer bajas. El Gobierno federal ha reconocido el fenómeno de otra forma: en octubre de 2026 informó que se identificaron 1 800 páginas y cuentas, principalmente en TikTok, usadas para reclutar, de las cuales 800 ya fueron dadas de baja.
En Morelos el problema no es abstracto. Un informe de la Secretaría de Gobernación de 2024 colocó al estado en el décimo lugar nacional en reclutamiento de menores por grupos delictivos. El Tribunal Unitario de Justicia Penal para Adolescentes ha reportado que el narcomenudeo es, por tercer año consecutivo, el principal delito cometido por adolescentes en la entidad; en 2025 se registraron 58 casos, un aumento del 90 % respecto al año anterior, incluyendo la participación de un menor de 12 años. Colectivos de búsqueda han denunciado reclutamiento forzado de jóvenes de 16 a 25 años en Cuautla y Yecapixtla, y han documentado al menos 10 casos desde 2024. El mismo obispo Castro ha señalado en otras ocasiones que Morelos figura entre los estados con mayores índices de percepción de inseguridad, feminicidios y reclutamiento de menores, y que la deserción escolar en bachillerato —segunda más alta del país, según él— facilita la captación.
La declaración del obispo no es un dato duro. Es una alerta. Lo que sí es un dato es que el Estado no cuenta, o no quiere contar con precisión, cuántos jóvenes están siendo absorbidos por estructuras criminales. En Morelos, como en el resto del país, el vacío de registro permite que la cifra exacta siga siendo una estimación. Y en ese vacío, 2 + 2 puede seguir siendo 5.

