Un freno a la derecha
Omar Arizmendi Hernández
X: @om_arh22
¡Vaya sorpresa la de Brasil! Cuando parecía que la derecha podía recuperar la Presidencia de la mano de la familia Bolsonaro, Lula da Silva sacó la casta y consiguió una victoria que le da un respiro a la izquierda latinoamericana. El resultado, al momento de escribir esta columna, era de 51.75% de los votos frente al 48.25% de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Así, Lula consiguió un cuarto mandato presidencial no consecutivo y frenó, al menos por ahora, el intento de la derecha brasileña de volver al poder.
La cosa no estaba sencilla. En la primera vuelta, Flávio había quedado por delante y las encuestas mantenían la contienda muy cerrada. Pero en política no hay nada escrito y esta vez Lula consiguió convencer a una mayoría de brasileños de que todavía tenía algo que ofrecerles.
Para la izquierda, esta victoria es importante porque Brasil no es cualquier país: es la economía más grande de América Latina y un actor fundamental en la región. Que Lula se mantenga en el gobierno representa un respiro para los gobiernos progresistas, sobre todo en un momento en que la derecha ha ganado terreno en distintos países. No significa que todo esté resuelto ni que los problemas de Brasil hayan desaparecido, pero sí que el avance conservador encontró un freno en las urnas.
En esta elección un momento clave pasó en el último debate donde Flávio Bolsonaro se refirió a Lula como ‘nueve dedos’, en alusión a que perdió un dedo de la mano izquierda en un accidente laboral. Después terminó ofreciendo disculpas, aunque el episodio ya había provocado un momento incómodo. ¿Le costó la elección? No se puede asegurar, pero sí pudo haberle restado puntos.
Al final, la bravuconería no le alcanzó a la derecha. Los ataques personales y las provocaciones pueden hacer ruido en campaña, pero no necesariamente convencen a quienes están pensando en el costo de la vida, el empleo, la seguridad y el futuro de sus familias.
Eso sí, Lula tampoco la tendrá fácil. Aunque ganó la Presidencia, el Congreso brasileño tendrá una fuerte presencia conservadora, por lo que deberá negociar para sacar adelante sus propuestas.
Por lo pronto, la izquierda puede respirar y celebrar. Lula remontó y ahora le toca demostrar que esta victoria no fue solamente una buena noche electoral, sino el comienzo de una etapa que responda a las necesidades de la gente.
No está de más decir que esto es a título personal.
Fuera de contexto: Guadalupe Taddei anunció su renuncia en medio de los señalamientos por presuntas irregularidades en contratos y posibles conflictos de interés con proveedores. Aunque ella asegura que busca proteger la credibilidad del instituto, las acusaciones tendrán que aclararse. Y todo esto con el proceso electoral de 2027 ya en marcha.
¡Saludos!

