¡Taddei se va, las pensiones tiemblan y Cuernavaca sigue hecha gelatina!
Por Ray Cárdenas
En México, vecina, las cosas no se caen: se desmoronan con conferencia de prensa, comunicado oficial y, si hace falta, una explicación de esas que terminan por confundir más de lo que aclaran.
Guadalupe Taddei anunció que presentará su renuncia a la presidencia del INE. El Seguro Social está en el centro de la polémica por los cambios a la Modalidad 40 y, en Cuernavaca, el Ayuntamiento sigue enfrentándose a esos problemas cotidianos que no se resuelven con discursos, sino con trabajo.
¡Qué semanita para la confianza ciudadana!
¡TADDEI SE VA! ¿Y AHORA QUIÉN LE EXPLICA AL PAÍS?
La noticia sacudió el escenario político: Guadalupe Taddei anunció que este lunes 26 de octubre presentará su renuncia como consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral.
La decisión llega en medio de cuestionamientos sobre contratos, posibles conflictos de interés y presuntas irregularidades que han colocado al organismo bajo el escrutinio público. La Auditoría Superior de la Federación abrió una investigación para esclarecer los señalamientos.
Taddei argumentó que proteger la estabilidad, la credibilidad y la independencia del INE debe estar por encima de cualquier interés personal o coyuntural. También sostuvo que los hechos denunciados deben investigarse con transparencia, rigor y debido proceso.
Y aquí es donde comienza lo verdaderamente interesante.
Porque una cosa es anunciar la salida y otra es responder todas las preguntas que quedan sobre la mesa.
¿Por qué se llega a este punto? ¿Qué ocurrió con los contratos cuestionados? ¿Quién tomó las decisiones? ¿Qué responsabilidades, si las hay, corresponden a cada persona involucrada?
No estamos hablando de una oficina cualquiera. Estamos hablando de la institución encargada de organizar las elecciones y dar certeza a la voluntad ciudadana.
¡Vaya momento para quedarse sin presidenta!
Con el proceso electoral de 2026-2027 en marcha, el INE necesita demostrar que su fortaleza no depende de una persona y que su credibilidad no se sostiene con declaraciones solemnes.
Y ojo: la renuncia no demuestra por sí misma que alguien haya cometido un delito. Para eso están las investigaciones, las pruebas y las autoridades competentes.
Pero tampoco puede convertirse en una cortina de humo que permita cerrar el expediente político antes de que se conozca la verdad.
Porque si alguien piensa que con presentar una carta, entregar la oficina y despedirse con un discurso de dignidad institucional se acabaron las preguntas, conviene recordarle algo: las responsabilidades públicas no desaparecen junto con el gafete.
Taddei se va, o está por formalizar su salida, pero el INE se queda con una tarea monumental: recuperar la confianza.
Y la Cámara de Diputados tendrá que encarar la responsabilidad de conducir la sucesión conforme a la ley.
¡Que nadie confunda el relevo de una persona con la solución de un problema institucional!
MODALIDAD 40: EL FUTURO DEL TRABAJADOR NO ES UN JUEGO DE ESCRITORIO
Ahora cambiemos de cancha, aunque no de preocupación.
En el IMSS también hay preguntas incómodas por los cambios relacionados con la Modalidad 40, ese mecanismo al que recurren trabajadores que cumplen determinados requisitos para continuar cotizando voluntariamente y mejorar las condiciones de su futura pensión.
El asunto se vuelve especialmente delicado para quienes pertenecen al régimen de la Ley del Seguro Social de 1973 y han construido su estrategia de retiro con años de cotizaciones, ahorros y cálculos.
Si existen intermediarios que prometen pensiones extraordinarias mediante maniobras irregulares, que se investigue. Si alguien defraudó al sistema, que responda ante la autoridad.
¡Hasta ahí no hay discusión!
El problema comienza cuando las medidas para combatir posibles abusos generan incertidumbre entre quienes han procurado cumplir con las reglas.
El trabajador no puede convertirse en sospechoso por el simple hecho de querer una pensión digna.
Y el IMSS tiene la obligación de explicar con claridad qué cambió, a quiénes afecta, cuáles son los requisitos vigentes y qué alternativas tienen las personas que ya estaban planeando su retiro.
Porque detrás de cada expediente hay alguien que trabajó décadas, pagó cuotas y espera llegar a la vejez con un poco de tranquilidad.
No se trata de regalar pensiones ni de permitir privilegios. Se trata de que exista legalidad, certeza y un trato justo.
Si el sistema detectó irregularidades, que presente los datos, explique los mecanismos detectados y señale qué acciones legales se están tomando.
Pero que no se confunda el combate al fraude con la posibilidad de modificar las expectativas de los trabajadores sin información suficiente.
A los mexicanos ya nos alcanza para muy poco. Lo último que necesitamos es que la jubilación se convierta en otra fuente de angustia.
CUERNAVACA: EL MUNICIPIO GELATINERO
Y llegamos a nuestra querida Ciudad de la Eterna Primavera, donde la política municipal tiene momentos en los que parece preparada con grenetina: se mueve, tiembla, se acomoda… pero uno no termina de saber si va a cuajar.
El Ayuntamiento encabezado por José Luis Urióstegui tiene enfrente una agenda que no admite maquillaje: baches, fugas, drenaje, basura y servicios públicos que deben responder a las necesidades de los habitantes.
No basta con anunciar programas. No basta con presentar equipos, cuadrillas o nuevas tecnologías para detectar problemas.
La pregunta de Juan Pueblo es mucho más sencilla: ¿cuándo queda arreglada mi calle?
Porque el ciudadano no vive en una presentación de PowerPoint. Vive en una colonia donde una fuga puede desperdiciar agua, un bache puede dañar su automóvil y una alcantarilla obstruida puede convertirse en un problema serio cuando llega la lluvia.
Y sí, también hay que decirlo: la ciudadanía tiene responsabilidades. Tirar basura en la vía pública, ignorar las normas y dañar los espacios comunes contribuye al deterioro de la ciudad.
Pero el gobierno municipal tiene la obligación de organizar los servicios, administrar los recursos, mantener la infraestructura y rendir cuentas sobre los resultados.
Aquí no se trata de defender a un partido ni de atacar a una persona por deporte.
Se trata de preguntar cuánto dinero se destina al mantenimiento, qué calles se atienden, cuánto cuesta cada reparación y cuánto tiempo duran las obras.
Porque si cada temporada de lluvias vuelve a exhibir los mismos problemas, entonces no estamos ante una solución de fondo, sino ante una administración que corre detrás de las emergencias.
Y Cuernavaca no necesita funcionarios que compitan por ver quién anuncia más. Necesita resultados que los vecinos puedan comprobar.
¡Ya estuvo bueno de que el ciudadano tenga que desarrollar habilidades de piloto de rally para llegar a su casa!
El municipio gelatinero no se define por la cantidad de comunicados que produce, sino por la firmeza con la que resuelve los problemas.
Y si algo debe entender cualquier gobierno es que el presupuesto público no se ejerce para quedar bien con la fotografía, sino para mejorar la vida de quienes pagan impuestos.
EL PODER SE EQUIVOCA, PERO LA CIUDADANÍA TAMBIÉN SE ACOMODA
Ahora bien, sería muy fácil terminar esta columna diciendo que todos los políticos son iguales y que nada tiene remedio.
Pero esa salida también es cómoda.
Porque mientras exigimos cuentas al INE, al IMSS y al Ayuntamiento, debemos preguntarnos qué hacemos nosotros para que las cosas cambien.
¿Damos seguimiento a las denuncias? ¿Preguntamos por el presupuesto? ¿Exigimos información? ¿Participamos en las decisiones de nuestra colonia? ¿Revisamos las promesas de quienes elegimos?
¿O solamente nos indignamos cuando el problema nos toca la puerta?
La democracia no termina cuando depositamos el voto. Ahí comienza una responsabilidad ciudadana que dura todo el periodo de gobierno.
No podemos pedir instituciones transparentes y después conformarnos con explicaciones a medias. Tampoco podemos exigir calles limpias mientras convertimos la vía pública en un basurero.
La exigencia debe ir acompañada de participación.
Y esa participación no significa aplaudirle al gobierno ni convertirse en enemigo automático de quien piensa distinto. Significa vigilar, proponer, denunciar con pruebas y reconocer cuando las cosas se hacen bien.
ASÍ LAS COSAS… PUES
Taddei anuncia su salida y deja preguntas pendientes sobre la mesa.
El IMSS tiene que explicar con claridad las reglas de la Modalidad 40 y garantizar que la lucha contra los abusos no se convierta en incertidumbre para los trabajadores cumplidos.
Y Cuernavaca necesita demostrar que puede pasar de los anuncios a las soluciones, de las promesas al mantenimiento y de los discursos a los resultados.
Tres asuntos distintos, una misma exigencia: rendición de cuentas.
Porque en este país sobran las justificaciones. Que si los de antes, que si los de ahora, que si la herencia, que si los adversarios, que si los ataques políticos.
¡Aquí nunca falta una explicación para lo que no funciona!
Lo que sigue faltando, demasiadas veces, es una respuesta clara, una investigación que llegue hasta donde tenga que llegar y un resultado que el ciudadano pueda comprobar.
La confianza no se recupera con una renuncia, una circular o una conferencia de prensa. Se recupera cuando las instituciones responden, los responsables rinden cuentas y la gente deja de sentirse abandonada.
Y si el árbitro cambia, las pensiones preocupan y las calles siguen dando brincos, no basta con preguntar quién tiene la culpa.
Hay que preguntar quién va a resolverlo, cuándo y con qué resultados.
Porque los ciudadanos no somos espectadores de la política. Somos quienes pagamos la función.
Y ya que estamos pagando el boleto, por lo menos merecemos que el espectáculo no termine siempre en tragedia, comedia involuntaria y un montón de promesas rotas.

