Jesús Sedano

Entre arena, cal, grava, bultos de cemento, andamios, varillas, alambre, vigas. Pero, sobre todo, alegría y mucho albur, el pasado 3 de mayo, los trabajadores de la construcción festejan en grande.

Los encontramos con la cuchara, pala entre sus manos. Son personajes populares y admirables. Guardianes de construir el sueño de muchos; poder tener un techo donde vivir, compartir en familia. Ellos, responsables de hacer los cimientos, las paredes y el techo de una casa, en particular.

Se la rifan, como ellos expresan. Su día a día, empezar la jornada desde muy temprano, la mayoría aprendieron viendo al maestro albañil; otros más, por generación y algunos por no querer seguir estudiando, sus padres los mandaron dechalan.

El calendario católico conmemora el hallazgo de las reliquias religiosas en la ciudad de Jerusalén. Esta celebración coincide con una fiesta popular en México, día del albañil; los trabajadores de la cuchara y la mezcla tienen como tradición adornar cruces de madera con flores, flores de papel, acompañado con listones de colores.

Símbolo de protección día a día en sus labores dedicados a la construcción y la albañilería, no pase algún accidente entre ellos. Agradecer que tienen trabajo y pedir que la construcción sea conducida con buen final.

Pedir a la Santa Cruz ampare, cuide, proteja de todo peligro. Es por eso, que cada año los albañiles mantienen viva la tradición de celebrar su día, junto a la Santa Cruz.

Parte del sincretismo de culturas prehispánico y española, los trabajadores de la construcción adoptaron la cruz para su celebración, impulsada por Fray Pedro de Gante.

Parte de la historia cuenta: El 3 de mayo del año 326, la emperatriz Elena, madre de Constancio Cloro, encontró la cruz donde murió Cristo. Tuvieron que demoler el templo dedicado a uno de los dioses romanos, construido sobre el monte Calvario, es ahí donde encontraron la reliquia.

Para lograr el hallazgo, movilizó a muchos trabajadores de la construcción, y bajo los escombros aparecieron las tres cruces, es decir, una correspondía a Cristo y las otras dos a los ladrones Dimas y Gestas que fueron crucificados a su lado.

Los maestros de la construcción, acostumbran llevar a misa una cruz de madera, elaborada por lo general con material de su mismo trabajo, entre la pedacería de maderos que utilizan, actualmente ya se venden las cruces para este día.

La cruz la pintan y adornan con diversas flores naturales, de plástico, elaboradas con papel. Por lo general, buscan una madrina o los mismos trabajadores son los responsables de llevar a bendecir la cruz.

Esta debe ser colocada, en un lugar visible, de la construcción. Durante su colocación acostumbran echar cohetes. Expresan los trabajadores, “debemos de ponerla en lo más alto de la obra”.

Son constructores de hogares, iglesias, bardas; somos los que ponen los cimientos del inicio de algo nuevo. ¡Donde hay jale!, no se rajan a la chamba. Son hombres de trabajo, honrados y de fe, les gusta jugar con el cemento y la cal.

En Resumen, agregamos, un oficio donde corremos peligro, pero, se les ve felices. 

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