El VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena operó en dos dimensiones simultáneas. En la tribuna del World Trade Center, la asamblea de más de mil ochocientos delegados ratificó a Ariadna Montiel Reyes como presidenta nacional del partido bajo la premisa de no tolerar actos ilícitos en la estructura.
Fuera del recinto, la organización procesa una crisis de credibilidad documentada: investigaciones formales por vínculos con el crimen organizado en Sinaloa y señalamientos de opacidad administrativa en el manejo de concesiones federales.
El relevo en la dirigencia se materializó con la salida de Luisa María Alcalde, quien transita hacia la consejería jurídica de la presidencia. Su conclusión de mandato coincidió con la publicación de investigaciones de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
Los documentos exhiben la expedición de veinte autorizaciones para la operación de casinos durante el último año del sexenio, cuando Alcalde encabezaba la Secretaría de Gobernación. Los permisos benefician a una compañía con vínculos societarios ligados a la familia de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco.
Luisa Alcalde argumentó que las licencias derivaron del cumplimiento de una resolución del Tribunal de Justicia Administrativa por un juicio de 2018. El expediente marca el entorno de cuestionamientos bajo el cual la nueva dirigencia asume el control.
La sucesión partidista enfrenta los impactos de un cerco judicial en el noroeste del país. Horas antes de la convención morenista, el Congreso de Sinaloa otorgó licencia a Rubén Rocha Moya para separarse de la gubernatura, lo que derivó en el nombramiento de Yeraldine Bonilla Valverde como mandataria interina.
El movimiento legislativo ocurrió tras la difusión de acusaciones en Estados Unidos contra Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez, por presuntos nexos con el crimen organizado.
La Fiscalía General de la República mantiene una indagatoria abierta sobre estos perfiles. La cúpula de Morena emitió un respaldo institucional a la licencia, argumentando que la separación del cargo evitará interferencias en las investigaciones.
En contraste, Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional, utilizó su intervención en el Congreso para atribuir los señalamientos a campañas de desgaste e intentos de injerencia extranjera.
Frente a la documentación de estos casos, la toma de protesta de Montiel Reyes se enfocó en la contención de riesgos de cara a la contienda por diecisiete gubernaturas en 2027.
La nueva presidenta delineó un esquema de depuración interna mediante la aplicación de vetos a perfiles con señalamientos de corrupción, independientemente de sus niveles de popularidad o de sus resultados en las encuestas internas. La advertencia incluyó la exigencia a los actuales gobernadores para remover de sus gabinetes a funcionarios que incurran en prácticas irregulares.
La conformación del nuevo Comité Ejecutivo Nacional, que incorpora a Óscar del Cueto García en la Secretaría de Finanzas, asume el control operativo con metas de expansión territorial y el mantenimiento de un padrón reportado en doce millones de afiliados.
Sin embargo, la viabilidad del proyecto de regeneración institucional se medirá ante el desenlace de los procesos judiciales en Sinaloa y el manejo de los señalamientos administrativos que involucran a sus propios cuadros.
Morena reorganiza su estructura debatiéndose entre la exigencia pública de rectitud y las evidencias de vulnerabilidad de sus integrantes frente a redes de ilegalidad.




Dejar un comentario