Por Carolina Ruiz RodrÃguez *
En un mundo donde la migración suele abordarse desde el miedo, la sospecha o la criminalización, México —y particularmente Morelos— decide colocarse en el lado correcto de la historia: el de la dignidad, el reconocimiento y la solidaridad.
El programa “HeroÃnas y Héroes Paisanos 2026â€, que se implementa del 18 de marzo al 18 de abril en todo el paÃs, no es únicamente una estrategia institucional de acompañamiento. Es, sobre todo, una declaración polÃtica y moral. Es la afirmación de que nuestras y nuestros migrantes no son un problema que administrar, sino una causa que defender.
Mientras en otras latitudes se levantan muros y se endurecen discursos, aquà se trazan caminos seguros. Mientras allá se siembra desconfianza, aquà apostamos por la empatÃa. Esa diferencia no es menor: define el tipo de sociedad que somos y el paÃs que aspiramos a ser.
Hablar de nuestras paisanas y paisanos es hablar de esfuerzo, de sacrificio y de amor por la tierra que los vio nacer. Son ellas y ellos quienes, con su trabajo cotidiano, sostienen a miles de familias morelenses. Cada remesa que llega a nuestros hogares lleva implÃcita una historia de ausencia, pero también de esperanza. Por eso, llamarles heroÃnas y héroes no es un gesto retórico: es un acto de justicia.
Este programa, que cumple ya 37 años de instrumentarse, demuestra que cuando hay coordinación entre los tres órdenes de gobierno, los resultados pueden traducirse en algo esencial: garantizar que quienes regresan a casa lo hagan con seguridad, con orientación y con pleno respeto a sus derechos humanos.
Pero no basta con la acción institucional. El verdadero desafÃo está en la dimensión social. ¿Cómo recibimos a quienes vuelven? ¿Con indiferencia o con calidez? ¿Con prejuicio o con gratitud?
Hoy, más que nunca, necesitamos construir una cultura de acogida. Entender que cada carretera, cada comunidad y cada espacio público en Morelos debe ser también un territorio de respeto. Que cada gesto cuenta: una orientación oportuna, una sonrisa, una mano extendida.
El fenómeno migratorio no es ajeno; es profundamente nuestro. En cada familia morelense hay una historia que cruza fronteras, una ausencia que duele, un regreso que se espera. Por eso, tratar bien a nuestras y nuestros migrantes no es sólo una obligación ética: es un acto de coherencia con nuestra propia identidad.
Desde el ámbito legislativo, el compromiso es claro: avanzar hacia polÃticas públicas más inclusivas, que garanticen derechos, acceso a servicios y oportunidades reales para quienes, pese a la distancia, nunca han dejado de pertenecer a esta tierra.
El humanismo mexicano que hoy impulsa el gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y que en Morelos guÃa la gobernadora Margarita González Saravia, se refleja en acciones concretas como este programa. Acciones que no sólo atienden necesidades inmediatas, sino que envÃan un mensaje poderoso: aquà no damos la espalda.
A nuestras paisanas y paisanos que regresan en esta temporada, hay que decirles con claridad: no están solos. Este es su hogar. Aquà se les respeta, se les cuida y se les reconoce.
Y a la sociedad morelense le corresponde estar a la altura de ese mensaje. Hacer de nuestro estado un lugar que no sólo recibe, sino que abraza; que no sólo protege, sino que acompaña.
Porque al final, cuando honramos a nuestras y nuestros migrantes, no sólo reconocemos su esfuerzo. También reivindicamos lo mejor de nosotros mismos.
(Fragmento de discurso pronunciado en el arranque del programa “HeroÃnas y Héroes Paisanos 2026†en Morelos)
* Diputada local presidenta de la Comisión de Atención a Personas Migrantes en el Congreso del Estado de Morelos

