Por Andrea Acevedo GarcÃa
México en mucho se sostiene por la solidaridad de su gente, por la colaboración colectiva, que en muchos momentos de desgracia ha sido la vÃa de resistencia y, asà de dramático como suena, lo es: la salvación. Hablando en especÃfico de la respuesta de la sociedad civil organizada frente a desastres naturales. Por ejemplo, el temblor del 19 de septiembre de 1985 y del 2017.
Es necesario precisar que en lo cotidiano, también la sociedad civil sostiene la vida comunitaria y atiende heridas abiertas en México, como lo son: los feminicidios, los homicidios, las desapariciones, entre otros delitos y violaciones graves a derechos humanos que han llenado el paÃs de miles de vÃctimas.
Es el caso de los feminicidios en México, conforme al registro que se tiene en medios de comunicación y documentos de análisis académico, es a partir de 1991 que en Ciudad Juárez, Chihuahua se comienza a nombrar a las muertas de Juárez, mujeres, la mayorÃa jóvenes, obreras y trabajadoras de maquilas, eran desaparecidas y posteriormente encontradas asesinadas con signos de tortura y en muchos casos de violación, principalmente en el desierto.
Y es entonces que colectivos de feministas comienzan a nombrar y visibilizar esta situación terrorÃfica, lanzando la consigna: ¡No son muertas, Son asesinadas! e inician un proceso de acompañamiento a las madres de estas vÃctimas. Es nuevamente la sociedad civil organizada, el movimiento amplio feminista que expone la situación tan grave y que con los años trasciende a otros estados y comienza a visibilizarse en todo el paÃs los asesinatos de mujeres como un problema de violencia machista estructural.
De las primeras feministas en visibilizar a mediados de los 90´s los feminicidios, es la poeta Susana Chávez, quien acuña entonces la frase: ¡Ni una más! Y unos años más tarde, el 6 de enero de 2011 es encontrado su cuerpo en la calle, su cabeza en una bolsa y su mano izquierda cercenada.
Asà mismo, una década después, la académica Julia Monarrez y la Antropóloga feminista Marcela Lagarde comienza a usar el término Feminicidio para visibilizar la violencia extrema en contra de las mujeres en el PaÃs.
Y es hasta 2012 que se incluye en el código penal federal. Para este entonces, la semilla de la conciencia feminista ya estaba esparcida por todo el paÃs y diferentes grupos feministas de diferentes estados ya tenÃan bases de datos, conteos y acompañamientos a madres vÃctimas indirectas de feminicidio. Una vez más, la sociedad civil alimentando de esperanza el desastre de la impunidad y la violencia feminicida.
Para el año 2019, ya gritábamos: ¡Vivas nos queremos!, el movimiento amplio feminista ya se habÃa masificado en México, la digna rabia explotó en las calles, el aire se pintó de glitter morado, verde y rosa, las paredes hablaron exigiendo justicia y los monumentos revolucionarios y libertarios ardieron del dolor que cada mujer llevamos dentro.
En las mujeres se sostienen los trabajos de cuidados y también los de búsqueda de personas desaparecidas y de acceso a la justicia de las vÃctimas de feminicidio. Las colectivas feministas en México y en Morelos hemos acompañado y sostenido a las madres vÃctimas indirectas de estos delitos. Sin embargo, el Estado en sus polÃticas públicas nos tienen invisibilizadas, las redes de apoyo feministas salvan vidas y siembran esperanza. Es necesario, tener polÃticas públicas que faciliten el trabajo que realizamos, que existan condiciones para la canalización y seguimiento de casos de una forma óptima.
Las acompañantes de vÃctimas hacemos un seguimiento integral, observando el contexto, la salud mental, la situación legal, el nivel de riesgo en el que se encuentra cada vÃctima y las instituciones lo hacen de manera aislada y no siempre se encuentran disponibles todos los servicios.
Y escribo estas lÃneas mientras mamás vÃctimas indirectas de feminicidio, artistas, estudiantes y ciudadanÃa de a pie pintan el mural en la AyudantÃa de Tlaltenago, en Cuernavaca para honrar la memoria de 25 mujeres vÃctimas de feminicidio de diferentes partes de Morelos y de México. La esperanza me invade de construir en colectivo en comunidad: de poner la palabra, el cuerpo y el espÃritu. Porque cada una de las personas involucradas en este proceso queremos: ¡Vida para todas!
Vida para todas es la consigna que hace un parteaguas en Morelos, cuna y pionero de grandes movimientos sociales, el 23 de diciembre de 2023, después de una semana de buscarla, recibimos la terrible noticia de que nuestra compañera Mafer Rejón habÃa sido asesinada. Mafer fue activista, fue una gran aliada para el movimiento por la despenalización del aborto, era artista, pintora, cantante, era nuestra compañera y amiga de muchas, el feminicidio de Mafer unió nuestras voces en una sola frase, que trascendió Morelos y que ilumina la esperanza en el Colectivo Vida para todas que construye su mamá Mariana zurciendo en colectivo los corazones rotos de las madres vÃctimas indirectas de feminicidio.
Gracias colectivo Vida Para Todas, gracias colectivas feministas Existimos porque Resistimos y Divulvadoras, a cada compañera feminista sorora y cada persona que aporto a este proceso, con recursos económicos, materiales y trabajo.
La colectividad es el camino.

Andrea Acevedo GarcÃaÂ
Activista feminista y acompañante de vÃctimas.
Galardonada de la Presea Xochiquetzalli 2025
Vocera de la Colectiva DivulvadorasÂ

Foto: Hernán Osorio
