Por RAY CÃRDENAS
Dice el SLOGAN —asÃ, en mayúsculas, gritadito y sin pudor— que Morelos es la tierra que nos une. Y sÃ… nos une, pero en el drama, en la crisis, en la tragicomedia sin final feliz. Porque hay que decirlo con todas sus letras: Morelos parece más bien la tierra que se hunde.
Y no, no hablo en sentido figurado (aunque también aplica). Me refiero al hundimiento real, lento pero seguro, como ese lavabo que gotea aunque tú jures, con cruz y saliva, que ya le diste vuelta a la llave.
50 dÃas… y contando
Todo comenzó con el show de los 50 dÃas de gobierno en el Centro Cultural Teopanzolco. Un evento lleno de luces, promesas, sonrisas y PowerPoints. ¡Hasta parecÃa entrega de los Óscares! Solo faltó la alfombra roja… o mejor dicho, la carpeta roja de obras. Porque muchas promesas se quedaron justo ahÃ: en el escenario, en el guión, en el PowerPoint. Y las que sà se cumplieron… fueron gracias a que la Federación se rifó. Acá, voluntad hay, capacidad… pues se anda buscando.
Nissan, la que sà cumplÃa
Y cuando apenas nos estábamos acomodando en la butaca, ¡ZAZ! Sale la bomba: Nissan se va. La seria, la puntual, la que no se metÃa en broncas. Se va de Jiutepec, como quien empaca y dice “ahà se venâ€. ¿Por qué? Pues, porque puede. Porque cuando el ambiente laboral huele más a burocracia que a productividad, las empresas no se aguantan ni un café frÃo. Que si el sindicato, que si la productividad, que si el karma industrial… quién sabe. Pero los japoneses no se van por un mal dÃa, se van porque esto ya no jala ni empujándolo con la fe.
Escándalos con vista a los volcanes
Y mientras el desempleo amenaza como tormenta tropical, desde Palacio los movimientos se sienten sÃsmicos. El escándalo de la casa de 50 millones de pesos de doña Mirna Zavala hizo más ruido que fiesta patronal. Y la respuesta oficial: «son politiquerÃas». Lo de siempre. O se corrige o se solapa. Aquà no hay mucha vuelta: hay dos sopas… y ambas están frÃas.
¿Y el desarrollo económico?
VÃctor Sánchez intenta desde Desarrollo Económico… pero el pobre es más de machete que de Excel. Lástima que Nissan no siembre aguacates, porque ahà sà se lucÃa. La anterior, Cecilia RodrÃguez, dejó la oficina funcionando… pero parece que nadie le puso gasolina al motor.
Los nuevos, ¿traen GPS?
Y mientras tanto, en la SEP estatal, aterriza —como meteorito sin aviso— el exedil de Tlaquiltenango. Como muchos exalcaldes, llega con más temas pendientes que clases de ética, pero eso sÃ: es buena gente, y aquà eso pesa más que cualquier currÃculum. ¡Más vale caer bien que saber sumar!
Realidad con sabor a cruda
Que va a haber cambios, sÃ. Y no donde uno cree. A lo mejor cuando usted termine de leer esta columna ya habrán cambiado otros dos funcionarios y un chofer. Porque la realidad no espera, y aunque uno quiera echar la mano, hay dÃas que Morelos no te la suelta.
Nuestra gobernadora, solita
Y entre todo esto, nuestra gobernadora va solita, caminando por los pasillos del poder con su esfuerzo a cuestas. Tiene compromiso, actitud y aguante de fin de semana. Se le nota el ahÃnco, pero el equipo… no se pone las pilas. En lugar de armar jugada, le mandan pelotas sin aire. Asà no se puede meter gol ni en tiempo extra.
Tierra de buenas gentes
Morelos está en un grito desesperado de coraje y decepción. Porque quienes amamos esta tierra, sÃ, también nos frustramos. Vemos la primavera marchita, la inversión huida, y una burocracia que llegó sin un peso… y sigue sin un peso, pero ahora con cargo y camioneta rentada.
Y sin embargo, aquà seguimos. Porque Morelos sà nos une: en la esperanza, en la resistencia, y sobre todo… en las buenas gentes. Aunque lo demás —las obras, las soluciones, las respuestas— tengan que esperar al siguiente PowerPoint.

