Por Carolina Ruiz RodrÃguez *
La situación de miles de migrantes, entre ellos muchos morelenses, en Estados Unidos es cada vez más preocupante. Lo que ocurre actualmente en California, particularmente en Los Ãngeles, es reflejo de una profunda confrontación polÃtica que ha terminado por utilizar la vida de nuestras comunidades como un campo de batalla.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha reanudado su polÃtica de mano dura contra los inmigrantes ilegales. Esta vez, ha dirigido sus acciones hacia California, estado gobernado por Gavin Newsom, uno de sus principales adversarios polÃticos. No es casual que sea precisamente en este territorio —un bastión demócrata— donde se están llevando a cabo redadas y despliegues militares que claramente tienen un trasfondo más polÃtico que de seguridad.
La llamada “Operación Excaliburâ€, implementada el pasado 7 de julio en el parque MacArthur de Los Ãngeles, no fue una acción cualquiera. Participaron nueve agencias federales, entre ellas el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), elementos del ejército, agentes aduanales y hasta el FBI. Oficialmente, se argumentó que se trataba de una redada contra la distribución de identificaciones falsas. Sin embargo, diversos analistas coinciden en que el verdadero objetivo fue enviar un mensaje de fuerza y dominio del gobierno federal sobre un estado que se ha negado a colaborar con su polÃtica migratoria.
¿Y quiénes pagan los platos rotos de esta confrontación? Las familias migrantes, muchas de ellas originarias de Morelos y de distintos estados de México. Las consecuencias no son menores: miedo, incertidumbre, disminución en las remesas, y en muchos casos, deportaciones que separan hogares y destruyen sueños.
El clima de criminalización se ha intensificado. Vivir en Estados Unidos sin documentos ha dejado de ser una situación administrativa para convertirse en una causa de persecución. Las historias humanas detrás de estas polÃticas nos deben conmover, pero también indignar.
El mismo 7 de julio, dÃa del operativo en MacArthur Park, la cadena Telemundo documentó cómo una fiesta de quinceañera, a la que estaban invitadas 200 personas, terminó casi vacÃa. Solo hubo 40 asistentes. Las demás se quedaron en casa, por miedo. “TenÃan miedoâ€, relató MarÃa Ãlvarez, madre de la joven. Ese miedo, esa parálisis social provocada por el temor a ser detenidos, es lo que está logrando esta polÃtica.
Lo que ocurre en Estados Unidos repercute directamente en nuestra economÃa, en nuestras familias, en nuestra vida cotidiana. Hoy alzamos la voz, exigimos respeto a los derechos humanos de nuestros connacionales y trabajamos por fortalecer nuestros lazos con las comunidades migrantes. Urge que desde el Congreso local y federal se construyan mecanismos de acompañamiento y protección a los migrantes y sus familias. No podemos permitir que los intereses polÃticos de unos cuantos sigan vulnerando la dignidad de quienes un dÃa salieron de su tierra en busca de un futuro mejor.
Lo que está en juego no es solo una disputa entre partidos o figuras públicas; está en juego la seguridad, el bienestar y la esperanza de miles de personas que siguen creyendo en el valor del trabajo, la familia y la justicia.
*Diputada local presidenta de la Comisión de Atención a Personas Migrantes del H. Congreso del Estado de Morelos.

