Por Carolina Ruiz RodrÃguez*
La migración es un fenómeno que ha existido desde siempre.
Los seres humanos, inicialmente nómadas, se trasladaban de un lugar a otro en busca de supervivencia o mejores condiciones de vida. Posteriormente, se volvieron sedentarios, permaneciendo en un solo lugar. Sin embargo, la movilidad humana siguió presente. El mundo actual no podrÃa entenderse sin este tránsito de personas, que han sido parte de la evolución humana.
Hay quienes piensan en el tema migratorio como el traslado de personas, de manera voluntaria o no, en solitario, en familia, en grupos pequeños o en caravanas, buscando mejores condiciones de vida, huyendo de la violencia, de los cambios climáticos o para reunirse con familiares en un lugar distinto al de su origen.
Sin embargo, la migración es un fenómeno más complejo, ya que el traslado o la movilidad de personas deja huellas visibles en la cultura, las tradiciones, las lenguas, los acentos, costumbres, religiones, color de piel, música y expresiones artÃsticas.
México, por ejemplo, durante muchos años fue considerado un paÃs de tránsito, dada su vecindad con uno de los mayores destinos migratorios del mundo, los Estados Unidos de América (EE.UU.).
Sin embargo, en fechas recientes, México se ha convertido en un paÃs destino y también en exportador de personas. Con las restricciones migratorias en los EEUU, ya no todos buscan llegar a este paÃs, sino que buscan el «Sueño Mexicano».
Esta movilidad humana ha enriquecido nuestra vida en México, provocando un mosaico variopinto con infinidad de expresiones culturales y artÃsticas, gastronómicas, religiosas, pero también con influencia en la ciencia y la técnica de nuestro paÃs.
De hecho, el estado de Morelos es un claro ejemplo de lo que provoca la migración y la emigración, esto es la llegada y la salida permanente de personas, muchas de ellas dejando una profunda huella en nuestra sociedad.
Nuestro estado hoy cuenta con múltiples expresiones de personas migrantes que nos han dejado lo mejor de sÃ, y que disfrutamos en forma de murales, pinturas, obras literarias, música, composiciones, bailables, platillos, especies ornamentales, obras arquitectónicas, empresas de vanguardia, centros de investigación e innumerables aportes más, que son referencia nacional e internacional.
Y ya ni qué decir también de los aportes en el ámbito polÃtico, donde dos de los mandatarios más queridos por los morelenses han nacido en la Ciudad de México; nos referimos a Don Lauro Ortega MartÃnez y a nuestra actual gobernadora Margarita González Saravia.
La migración en Morelos y en México, han producido una frontera cultural en movimiento, con procesos permanentes de mestizaje que enriquecen nuestra diversidad, nos fortalecen como estado, como paÃs y nos tienden puentes con el mundo.
*Diputada local presidenta de la Comisión de Atención a las Personas Migrantes en el H. Congreso del Estado de Morelos

