Nimbe MartÃnez
- Cuando ser mujer en el espacio público sigue siendo visto como un acto de valentÃa, es momento de cuestionar por qué.
Una periodista ya habÃa emitido una expresión que hacÃa referencia a las mujeres al frente de la conferencia mañanera de prensa de cada lunes; entre su formalidad y para no demostrar su total aprobación a las autoridades del poder ejecutivo: celebró que hubieran tantas mujeres en la toma de decisiones: “primero que nada – se dirigió a la gobernadora (a la primera gobernadora de Morelos)- “celebro ver tantas mujeres en espacios de toma de decisión…†y siguió adelante con su pregunta para no estacionarse en el logro de tantas.
Siguiente pregunta, esta vez fue un reportero de un medio digital, cuyo nombre no he de mencionar, dijo:
“¡qué valientes!…†y siguió con su pregunta a la mandataria estatal.
Para mÃ, su pregunta perdió mi total interés, todo se silenció después de esa expresión: “¡qué valientes!…â€
Sé que aquà puede abrirse un paréntesis enorme, sobre la educación del chico, sobre su intención justamente basada en lo que él conoce como correcto, sin embargo este texto no se trata de abrir paréntesis y justificar acciones, se trata de no disfrazar las letras.
¡Qué valientes! Un grupo de profesionistas de la administración pública, de las ciencias, que resultaron ser mujeres; todas ellas, ni un hombre habÃa en esas sillas.
-Favor de leerse con el sarcasmo debido.-
De haber existido un sólo hombre ahà entre ellas, no se podrÃa calificar de “valientes†a quiénes se aventuran a ejercer su profesión, su vocación.
Me vinieron a la mente a manera de ráfaga, tantas y tantas otras formas en las que para el resto del mundo, las mujeres somos eso: valientes.
Qué tal los comentarios gordófobos cuando una mujer con un cuerpo no normativo se pone un bikini, qué valiente es, no?
Qué tal cuando una mujer decide maternar sin un hombre a su lado, qué valiente es, no?
Qué tal cuando una mujer decide viajar, además que se dice que lo hace “solaâ€, qué valiente es, no?
Qué tal cuando una mujer decide hablar frente a mayorÃa de hombres, qué valiente es, no?
Qué tal cuando una mujer se anima a postularse por un cargo público, qué valiente es, no?
Tienes que saber que las mujeres estamos existiendo, estamos siendo profesionistas, funcionarias públicas, madres, viajeras, personas.
No sólo eso, porque no tenemos el privilegio de exclusivamente existir, toca también resistir.
Asà que no nos llamen valientes por hacer lo que cualquier persona deberÃa tener derecho a hacer. No nos feliciten por atrevernos a vivir y destacar haciéndolo. En cambio, miren, escuchen, cuestionen el mundo que nos sigue poniendo la valentÃa como requisito para existir. Y si realmente quieren sumar, no se asombren de vernos, abran paso.

