POR DR. ÁNGEL DARIÉN ZAPATA MARÍN
Mientras buena parte de la atención pública suele concentrarse en los conflictos políticos, la violencia o las disputas cotidianas, esta semana la ciencia nos recordó una verdad fascinante: todavía conocemos muy poco del planeta que habitamos.
Un equipo internacional de investigadores anunció el descubrimiento de 1,121 nuevas especies marinas, un hallazgo que rompió récords de identificación gracias a trece expediciones científicas internacionales destinadas a cartografiar la biodiversidad de fosas abisales, cuevas submarinas y montes marinos hasta ahora inexplorados. Entre las especies encontradas sobresale la aparición de un peculiar “tiburón fantasma”, localizado a más de 800 metros de profundidad en el Parque Marino del Mar del Coral, frente a las costas de Australia. Aunque técnicamente no se trata de un tiburón, sino de un pariente evolutivo distante adaptado a la oscuridad absoluta de los abismos, su aspecto parece salido de una novela de ciencia ficción.
También en el mar o cerca de el, en Acapulco se logró la captura del alcalde de Cuautla, Morelos, quien permanecía prófugo desde hacía varios días y escondido igualmente en la profundidad abisal. Su detención se produjo en el marco de investigaciones federales que lo vinculan con una célula criminal que opera en la región oriente del estado. De acuerdo con las indagatorias, dicho grupo habría logrado penetrar estructuras gubernamentales mediante el financiamiento de campañas políticas a cambio de protección y control territorial. La investigación tomó fuerza tras la difusión de un video en el que presuntamente se observa al edil conversando con uno de los líderes de la organización. Con esta captura, ya suman decenas de funcionarios y exservidores públicos detenidos dentro del llamado Operativo Enjambre.
Ahí fueron a capturar, según se dijo, incluso armado, al alcalde de Cuautla. Sin dunda cuando se busca se encuentra, sólo se requiere voluntad política o científica según sea el caso, y aparecen nuevas especies, algunas fascinantes, otras menos agradables; unas en las profundidades oceánicas y otras en las profundidades de la vida pública, pero ambas disfrutando de las riquezas de la vida marina, no por nada se dice que en el mar la vida es más sabrosa.
La diferencia, por supuesto, es que algunas especies recién descubiertas enriquecen nuestro conocimiento del mundo, mientras que otras formas de vida pública revelan prácticas que sería preferible extinguir.
En contraste, la alegría colectiva tampoco siempre produce los mejores resultados. En Francia, el triunfo del Paris Saint-Germain provocó celebraciones multitudinarias luego de conquistar nuevamente la Liga de Campeones de Europa. Sin embargo, para algunos aficionados la mejor forma de festejar pareció ser destruir mobiliario urbano, incendiar un vehículo y protagonizar disturbios que poco tenían que ver con el deporte.
Surge entonces una pregunta sencilla: ¿la alegría por una victoria o la tristeza por una derrota autorizan a quemar automóviles? Evidentemente no. Y esto ocurrió en un país que suele presumir elevados estándares de civilidad. Ojalá que escenarios semejantes no se reproduzcan en nuestro México lindo y querido, ese país donde conviven ajolotes, carteles de búsqueda de personas desaparecidas y manifestaciones de todo tipo, justo cuando nos aproximamos a la gran fiesta mundialista que ya se encuentra a la vuelta de la esquina.
Quienes seguramente también celebran son numerosos integrantes de la comunidad cubana en Miami. Esta semana se dio a conocer una imputación y proceso judicial de relevancia internacional contra Raúl Castro, coincidiendo con movimientos estratégicos de fuerzas navales estadounidenses en la región del Caribe y para miles de exiliados cubanos, cuyos recuerdos de la etapa castrista están marcados por experiencias dolorosas, la noticia fue recibida con particular interés.
También deben sentirse aliviados los seguidores de Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, respecto de la polémica generada por la solicitud de juicio político promovida por legisladores del partido gobernante a raíz de la participación de agentes estadounidenses en un operativo donde fue destruido un presunto narcolaboratorio. Mientras la controversia continúa desarrollándose en los ámbitos político y jurídico, el caso ha reavivado el debate sobre los límites de la cooperación internacional en materia de seguridad y la distribución de competencias entre los distintos órdenes de gobierno.
Y quienes probablemente sonríen discretamente son también los magistrados electorales actualmente en funciones. La reforma judicial no sólo trasladó hasta 2028 la elección de diversas titularidades jurisdiccionales, sino que además abrió la puerta para que dichos magistrados puedan ser considerados para futuros periodos mediante mecanismos de reelección previstos en la nueva arquitectura institucional.
En suma, la semana dejó de todo: tiburones fantasma emergiendo desde las profundidades del océano, alcaldes saliendo de escondites terrenales, aficionados confundiendo celebración con vandalismo, procesos judiciales de alcance internacional y reformas que siguen reconfigurando el mapa político nacional. La diferencia entre unos y otros quizá sea menor de lo que parece: todos fueron encontrados porque alguien decidió buscarlos. Y cuando existe voluntad, sea científica, policial o política, hasta lo que parecía oculto termina por salir a la superficie.




Dejar un comentario