Por Diputada Jazmín Solano López

En Morelos, la voz de niñas, niños y adolescentes no puede ni debe ser ignorada. La Consulta Infantil y Juvenil 2024, impulsada por el Instituto Nacional Electoral, no es solo un ejercicio democrático: es un mandato social que nos interpela directamente como representantes populares. Más de 10 millones 703 mil 505 participantes a nivel nacional alzaron la voz; en nuestro estado, 244 mil 872 infancias y juventudes, es decir, el 50.39% de su población en ese rango de edad expresaron con claridad sus preocupaciones: seguridad en sus comunidades, prevención de adicciones y cuidado del medio ambiente. No son números fríos; son las voces de las infancias, son vidas, son historias, son exigencias.

Como diputada local, asumí este llamado con responsabilidad y convicción. Estoy convencida de que escuchar implica actuar. Por ello, la presentación de la Agenda Morelense de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes, derivada de esta consulta, representa un paso firme hacia la transformación de la participación ciudadana en acciones concretas desde el Congreso del Estado de Morelos.

Los datos recientes de 2024 y 2025 confirman lo que nuestras niñas y niños ya nos dijeron: la violencia en espacios escolares, el acoso digital y la vulnerabilidad emocional son problemáticas crecientes que requieren respuestas urgentes. No podemos permitir que estas realidades se normalicen. Por el contrario, debemos enfrentarlas con decisión institucional y sensibilidad social.

En este contexto, me comprometí, a través de un con la “Agenda Morelense de atención a niñas, niños y adolescentes, derivada de la Encuesta Infantil y Juvenil 2024”, así he impulsado diversas iniciativas legislativas orientadas a proteger y garantizar los derechos de nuestras infancias. Propuse la reforma al artículo 124 de la Ley de Educación del Estado de Morelos, para fortalecer los mecanismos de denuncia ante vulneraciones de derechos; así como la modificación al artículo 151, con el objetivo de consolidar entornos escolares seguros.

Asimismo, promoví la reforma a la Ley para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia Familiar, incorporando la violencia cibernética híbrida, una realidad que afecta cada vez más a nuestras juventudes, y estableciendo la obligación de brindar apoyo psicológico y emocional a quienes la padecen. De igual manera, impulsé cambios en la Ley Estatal para la Convivencia y Seguridad de la Comunidad Escolar, integrando de manera directa las demandas expresadas por niñas, niños y adolescentes.

Creo firmemente que la democracia no se limita a votar; se construye escuchando, dialogando y respondiendo. Nuestras niñas y niños no solo deben ser protegidos, deben ser reconocidos como sujetos de derechos, con voz propia y capacidad de incidir en el presente.

Hoy, desde el Congreso del Estado de Morelos, hago un llamado claro y firme a todas personas que ocupan un cargo público: no dejemos en el papel lo que nuestras infancias ya expresaron con tanta claridad. Tenemos la responsabilidad histórica de traducir estas voces en leyes, políticas públicas y acciones concretas.

Porque cuando la niñez habla, no hay espacio para la indiferencia. Es momento de actuar.

 

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