Jesús Sedano Hernández

Inicia el mes de diciembre y con ello, la temporada visual de admirar sus colores y diseños de los artesanos que con sus manos, creatividad y alegría elaboran. 

Los mercados navideños, encontramos las tradicionales piñatas. En Resumen, les invito a consumir y no regatear. Su elaboración se transmite de generación en generación, toda la familia se involucra.

Se requiere una olla de barro, elaborada en su mayoría del estado de Puebla. Las abuelas en su mayoría las mujeres se encargan de hacer el engrudo para pegar, papel de china en todos sus colores y, sobre todo imaginación para poder hacerlas, cada una es diferente, no hay piñata igual.

Un proceso de organización, desde limpiar la olla de barro, elaborar los picos, hay quien tiene que forrarlos, en especial son los padres. Entre los jóvenes doblan y cortan el papel de china, la mamá y abuelas responsables de pegar y darle forma. Ellas, son las que tienen paciencia, carácter, dedicación; de lo contrario puede colgarse el papel y se ve deforme el decorado.

La armonía entre los integrantes de la familia, entre platicas, risas, convivencia. Nos encontramos a los más pequeños jugar con los elementos. Por ejemplo, los picos los usan como enormes gorros de payaso, otros ayudan a pasar el papel de china cortado, seleccionar por colores.

Por supuesto, los gritos ¡deja de jugar! ¡vas a romper la olla! ¡apúrale se va a secar el engrudo!, parte de las vivencias.

Combinar los colores, dejan su felicidad, intercambian ideas y así, pasan estos días ofertando sus piezas a quienes ya conocen su trabajo, a nuevos clientes.

Generacional es la elaboración de piñatas, dar vida es su compromiso, gusto y responsabilidad. 

Hagamos de nuestras fiestas navideñas una fusión de alegría, herencia. Organizar entre familia, amigos, compañeros el tronar la piñata, nos permite también, dar vida a los artesanos. Un oficio que se disfruta. 

Encontramos piñatas de diferentes colores, puede ser para adorno, para el convivio, la posada.

Esta temporada se vuelven parte de la esencia y tradición. Somos responsables de no dejar perder esta hermosa tradición de la piñata con olla de barro.

No olvidemos el significado, adentro contiene el mal humor (fruta, dulces, juguetes), que no se puede ver por estar adornada con varios colores vivos en su mayoría y los siete picos representan los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, pereza y envidia.

Al quererle pegarle a la piñata representa al creyente con su fe, que es ciega por ello, deben de estar vendados los ojos; con alegría y ayuda de Dios le pegan con un palo para simbolizar que le pegamos al mal, hasta destruirlo y en ese momento caen todas las bendiciones sobre nosotros. 

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