Durante la primera quincena de abril, la inflación en México se ubicó en una tasa anual de 3.96%, superando tanto la proyección media de 3.85% realizada por analistas consultados por Bloomberg como el registro previo de 3.93%, informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el mismo periodo, la inflación subyacente —que excluye productos de alta volatilidad como energéticos y alimentos frescos— aumentó a 3.9%, frente al 3.72% reportado al cierre de marzo. El Banco de México mantiene como meta una inflación del 3%, con una banda de variación de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) mostró que determinados productos y servicios tuvieron mayor incidencia en el comportamiento inflacionario. Entre los bienes que registraron incrementos de precio destacan el jitomate, carne de res, aguacate, vivienda, productos cosméticos, alimentos preparados en establecimientos informales, automóviles, transporte aéreo, desodorantes y paquetes turísticos.
Por otro lado, se observaron reducciones en artículos como el huevo, cebolla, carne de cerdo, tomate verde, plátanos, papas y otras verduras, así como en servicios como suministro eléctrico, entradas de cine y gasolina de bajo octanaje.
La inflación general en marzo también mostró una ligera aceleración respecto a febrero, situándose en 3.8% a tasa anual, frente al 3.77% del mes anterior. Esto ocurrió en un contexto en el que el Banco Central ha mantenido una trayectoria descendente en su tasa de referencia, con seis recortes consecutivos.
La evolución de los precios al consumidor será un factor determinante para las próximas decisiones de política monetaria, en un entorno en el que se busca preservar la estabilidad sin frenar la actividad económica.




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