El escenario muy descompuesto
Por Daniel Alcaraz
El ya confirmado feminicidio de Kimberly, estudiante de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, además de otra alumna más de la máxima casa de estudios, Karol Toledo Gómez, igualmente desaparecida hace unos días, han puesto a prueba la capacidad de la propia institución de educación superior para garantizar la seguridad de la comunidad universitaria.
La verdad que en lo que se refiere a Kimberly, hubo un imperdonable descuido, reacción tardía de la UAEM, sólo la presión del estudiantado los hizo reaccionar; dejaron pasar unos cuatro días para poder iniciar la búsqueda; muy lentos y omisos.
Pero ahora se agrega el caso de Karol. ¿Volverán a caer en el desinterés? Ahora bien, de por si el entorno de la inseguridad en la entidad muestra grados alarmantes, y si no se habían encendido las alarmas a tal nivel, es porque el resto de los asesinatos eran menos escandalosos, pero debieron tener la misma importancia, se trata de vidas humanas.
Es una especie de prueba de fuego que muestra graves deficiencias en la estrategia contra la delincuencia en todos los órdenes. Por más que se diga lo contrario esto está difícil
Las cosas le empiezan a pesar, casos sumados al del Día Internacional de la Mujer, muestran un descontento colectivo creciente que exige un trabajo a fondo por parte de las instancias competentes en materia de prevención; pero sobre todo, se le debe poner mucha atención al caso UAEM, porque puede llevar el tema a otras dimensiones.
¿Que viene sucediendo ahí? Hay acaso interés de algún grupo criminal interesado en generar desestabilización? O es acaso que al interior del campus Chamilpa hay células de carteles.
¿Estudiantes perpetran delitos desde dentro? Porque la maldad ha penetrado espacios educativos que creíamos exentos de esa maldad. Puedo decir que a nivel de planteles y sistemas educativos a cargo del IEBEM y gobierno estatal, como los COBAEM, hay muchachos que promueven la venta de enervantes. La vigilancia es laxa e insuficiente, ni los padres de familia ni las autoridades escolares logran impedir estos hechos. Y el universo de estudiantes en la UAEM es tal, que tampoco existe mucho control.




Dejar un comentario