Jesús Sedano
Entre la memoria y el imaginario colectivo en las comunidades morelenses, son días de ser peregrino. Un peregrino, en busca de una experiencia de fe, reflexión, reconciliación o acercamiento con la familia o de forma espiritual. Recordemos, no necesitamos ser profundamente religioso.
Buscar la historia a través de un viaje, para reconocer la pluriculturalidad de los pueblos o comunidades. Hablar de identidad por medio de su patrimonio cultural que por herencia ha venido manteniendo vivo.
Morelos, a partir de su entorno, geografía, historia, cultura expresan su patrimonio tangible o material, e intangible o inmaterial que cobra sentido gracias a la apropiación asumida por la colectividad.
Recordemos, nuestros antepasados rendían culto a sus dioses de piedra en el calpulli, montes, cuevas, lagos; al grado que estos espacios se convirtieron en santuarios prehispánicos. A través de sus peregrinaciones los antiguos mexicanos crearon rutas comerciales y de comunicación cultural entre diversos pueblos.
Al llegar el catolicismo español, estos santuarios prehispánicos fueron destruidos y sus dioses fueron suplantados por imágenes nuevas para ser veneradas. Así, dar continuidad a la religiosidad popular católica; conservando ciertos elementos como ofrendas, danzas y música.
La historia de México asociada a la vocación religiosa, como resultado de la evangelización y catequización realizado en la época de la Conquista. Como legado nos dejaron monumentos arquitectónicos, templos, ex conventos, manifestaciones de fe, que con el tiempo se consideran como centros de devoción religioso y fiesta.
La peregrinación, una de las formas de movilidad humana más antigua que se sigue realizando hasta nuestros días, en la religión se encuentra la visita a espacios donde se vive lo sagrado en un entorno a la vida cotidiana.
Decimos, el peregrino sale de su lugar de origen y se traslada a un santuario o templo para adorar la imagen y cumplir con su manda o promesa autoimpuesta por él mismo, para después regresar a su casa.
Morelos con gran acervo cultural de arte sacro, a través de sus manifestaciones religiosas representa un atractivo turístico que permite un intercambio de experiencias y al mismo tiempo beneficiar a las comunidades en el aumento económico.




Dejar un comentario