UNIDAD EN RIESGO

Por Domitilo Evangelista Díaz 

Hasta ahora, el mayor logro de los diputados de Morena —grupo parlamentario mayoritario en el Congreso del Estado— no ha sido la aprobación de reformas trascendentes, ni presupuestos en tiempo y forma, ni votaciones  regularmente por unanimidad.

Su principal logro ha sido, paradójicamente, la unidad.

Una condición que nunca se había visto en las legislaturas anteriores donde Morena ha tenido representación en el Estado de Morelos.

El primer diputado local que tuvo Morena en Morelos fue Manuel Nava Amores, quien terminó expulsado del partido por haber salido más corrupto que los dirigentes morenistas de su época. Desde entonces, en cada legislatura, el número de diputados que ingresan con las siglas de Morena suelen ser más que los que concluyen el periodo: siempre han tenido bajas.

Ya ni hablar del desempeño individual. En más de una legislatura, el diputado más mediocre e improductivo ha sido emanado de Morena. Ahí están los casos del propio Manuel Nava Amores o la segunda gestión de Ariadna Barrera Vázquez, hoy leal alfil de Víctor Aureliano Mercado Salgado, por citar  solo dos ejemplos.

Sin embargo, hoy esa inédita unidad está en riesgo. Y no por diferencias ideológicas internas, sino por la intervención de quien lleva la relación del Ejecutivo estatal con el Congreso: Héctor Javier García Chávez.

Tal como ha ocurrido con otros sectores —empresarial, social, transportistas e incluso dentro del propio gabinete legal y ampliado— todo lo que toca el jefe de la Oficina de la Gubernatura termina dividido, polarizado. Esto ha ocurrido con el propio proyecto político de la gobernadora Margarita González Saravia.

¿Pero de donde viene la “fuerza” de Héctor Javier García Chávez, un funcionario severamente cuestionado, sin liderazgo y con nulos dotes de negociador? La respuesta más que obvia, es dolorosa para los morelenses: de la disposición del presupuesto estatal como si fuera patrimonio propio.

Así, la línea que hoy prevalece en el Congreso no es de la gobernadora, sino la de Héctor Javier García Chávez. Así ocurrió con la imposición del magistrado presidente en el Tribunal Superior De Justicia Del Estado de Morelos, las magistradas en el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Morelos, en la titularidad de la Comisión de Derechos Humanos y en la titularidad de diversos órganos internos de control.

El caso más reciente es el de Alejandra Pani Barragán. La antes mediocre y corrupta titular de la Contraloría estatal, fue ratificada para ser la poderosa secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno. 

Al interior del grupo parlamentario había inconformidad. Al menos seis diputados locales morenistas se oponían a su ratificación en la recién creada secretaría. Sin embargo, la presión ejercida desde la Jefatura de la Oficina de la Gubernatura terminó por doblar voluntades y modificar decisiones.

Tras volver a tomar protesta ante el pleno legislativo, fue necesario que la gobernadora convocara en un conocido hotel – restaurante del municipio de Jiutepec, a los legisladores de Morena y la recién ratificada funcionaria “para limar asperezas”.

Pero no ha sido el único episodio que ha  puesto en riesgo la unidad de Morena en el H. Congreso del Estado de Morelos.

En los cambios internos o “ajustes” del Congreso —en comisiones como la del Trabajo, Gobernación y Gran Jurado, así como en el Comité Editorial— primero se aprobaron y anunciaron movimientos acordados entre diputados locales y, posteriormente, se rectificaron, esta vez alineados con la voluntad del “representante” del Ejecutivo estatal.

Estas intervenciones no han sido bien recibidas por varios legisladores morenistas. Y, por supuesto, esta “línea” lastima el liderazgo del coordinador parlamentario de Morena, obligado a corregir decisiones tomadas en consenso para ajustarlas a presiones externas.

La pregunta es inevitable:

¿A cuál de los muchos bandos de Morena en Morelos le conviene un grupo parlamentario dividido? ¿Quién opera para debilitar un liderazgo que, hasta ahora, había logrado lo que parecía imposible entre diputados de Morena: mantener la unidad?

Porque si el mayor logro del grupo parlamentario de Morena había sido su cohesión, romperla ahora no es un accidente… más bien parece una estrategia, lo cual no es coincidencia si tomamos en cuenta que este año inicia el proceso electoral que tendrá su momento culminante con las votaciones del primer domingo de junio del 2027.

#Espuelazos

UAEM: CRISIS DE SEGURIDAD… Y DE LIDERAZGO

La palabra blandengue se refiere a personas con carácter débil, faltos de energía o con tendencia a ceder fácilmente.

Y no hay mejor palabra que defina lo ocurrido el pasado viernes 27 de febrero en torno al bloqueo de más de 6 horas realizado por estudiantes en los accesos y salidas de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos campus Chamilpa y el lamentable papel de la rectora, Viridiana Aydeé León Hernández.

Y es que, en medio de la creciente crisis por la inseguridad que viven diariamente los estudiantes, sobre todo universitarias, que recientemente derivó en la desaparición de una alumna de segundo semestre de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática de nombre Kimberly Joselyn Ramos Beltrán, la rectora se ha mostrado timorata, débil y sin capacidad de gestión y menos de dar respuestas.

Atender el llamado urgente de universitarias y universitarios después de más de seis horas de cierre de los accesos al Campus Chamilpa, habla de la inexperiencia de ella y de sus “asesores” para atender situaciones de crisis que se vuelven prioridad ante cualquier agenda.

De inicio, fue pésima la idea de llegar rodeada de personas protegiéndola, ya que mientras en el campus apenas existen 16 elementos Venados para resguardar a toda la comunidad universitaria, un número similar arribaron “en burbuja” en torno a la rectora. La imagen no pasó desapercibida y el contraste fue evidente.

En el “diálogo” con los estudiantes, a las y los manifestantes no se les ofrecieron certezas, sino más incertidumbre. En un momento que exigía claridad y firmeza, la respuesta institucional dejó más dudas que tranquilidad.

Y para que no quedara duda de quién manda en la universidad, quién realmente ejerce el poder y el presupuesto, se permitió la presencia del dirigente del sindicato de Trabajadores Académicos (SITAUAEM), Mario Cortés Méndez, cuya intervención, lejos de ayudar, enrareció aún más el de por sí tenso ambiente. No es menor señalar que este sindicato es considerado uno de los principales problemas estructurales de la universidad.

Esa fue la respuesta de la rectora en un momento difícil, en el que incluso sus allegados la dejaron sola. Mientras tanto, los estudiantes siguen clamando por seguridad, no solo en los alrededores del campus, sino dentro de las propias aulas. Piden protección incluso frente a docentes señalados, cuyas denuncias, aunque existen, no avanzan, ya sea por la protección sindical o porque simplemente no se consideran prioridad.

Tal fue el “éxito” de este diálogo de la rectora con los estudiantes universitarios, que este lunes 2 de marzo estaba programada una nueva manifestación convocada por el Comité Ejecutivo de la Sociedad Alumnos de la Facultad de Contaduría, a la que “sospechosamente” ahora se sumaría el SITAUAEM.

Pero a diferencia de la manifestación del viernes pasado, ahora la protesta saldría del Campus universitario: el punto de reunión sería frente al edificio principal, para salir del Campus Chamilpa de la UAEM a partir de las 8:00 horas, con dirección al Zócalo de la Ciudad.

Ante la falta de liderazgo y control de la rectora de la universidad, tal como ocurre ante cada crisis, por ejemplo la de cada fin de año, donde desde los gobiernos estatal y federal se le manda un salvavidas financiero para hacer frente a los gastos que requiere la universidad y que tampoco es capaz de hacerle frente en su “autonomía universitaria”, para esta nueva marcha tuvieron que desactivarla desde el ámbito del gobierno estatal. 

La noche de este domingo 1 de marzo, se llevó a cabo una reunión en Casa Morelos, entre autoridades del Gobierno del Estado de Morelos, encabezados por la gobernadora Margarita González Saravia con los integrantes de su gabinete de seguridad, con la Rectora, el titular del SITAUAEM y una representación estudiantil, para mostrar avances sobre la desaparición de Kimberly Jocelyn, y de esta manera lograr la “reprogramación” de la marcha anunciada para este lunes. 

Así que de momento esta inconformidad estudiantil se ha logrado controlar, pero todo es cuestión de tiempo para que vuelva a surgir otra crisis y la necesidad de rescatar nuevamente a la universidad de su propia rectora.

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