Por Colectivo Algazara

En Algaraza sostenemos que la justicia social no es una aspiración abstracta, sino una tarea urgente frente a un modelo de seguridad y castigo que ha profundizado las desigualdades. Trabajamos para transformar la sociedad a través de la promoción de la justicia social y restaurativa, convencidas de que todas las personas deben contar con igualdad real de oportunidades, acceso efectivo a derechos y condiciones materiales que les permitan vivir con dignidad. Esto implica ir más allá de la retórica de la no discriminación y confrontar las barreras estructurales —económicas, raciales, de género y territoriales— que sostienen la exclusión.

Hoy es imprescindible afirmar que la prisión no ha demostrado ser una solución a los conflictos sociales. Lejos de reducir la violencia, el encarcelamiento masivo reproduce ciclos de marginación, rompe tejidos comunitarios y profundiza la pobreza. El avance del punitivismo social, alimentado por narrativas de miedo y castigo, ha colocado la respuesta penal como primera y casi única alternativa ante problemáticas complejas que requieren políticas sociales integrales. El castigo se ha normalizado como forma de gestión de la desigualdad, desplazando la prevención, el cuidado y la reparación.

Advertimos también, que las políticas de seguridad actuales tienen un marcado sesgo racial y clasista: impactan desproporcionadamente a personas jóvenes, empobrecidas, racializadas y habitantes de territorios históricamente excluidos. La criminalización de las juventudes, de las disidencias sexuales y de quienes encarnan la “otredad” refuerza estigmas y legitima prácticas de vigilancia y persecución que vulneran derechos fundamentales. En este contexto, la prisión preventiva oficiosa se ha convertido en una herramienta de castigo anticipado que debilita la presunción de inocencia y expone a miles de personas a condiciones carcelarias violatorias de derechos humanos sin que exista una sentencia condenatoria. Datos del órgano administrativo desconcentrado prevención y reinserción social (oadprs), dependiente de la Secretaría de Seguridad Federal, señalan que hay sobrepoblación en 133 de los 275 centros penitenciarios del país.

Frente a este panorama, proponemos un cambio de paradigma. La justicia restaurativa ofrece caminos para atender el conflicto desde la responsabilidad, la reparación del daño y la reconstrucción del tejido social, colocando en el centro a las personas y comunidades afectadas. Apostamos por procesos que reconozcan las causas estructurales de la violencia y promuevan soluciones colectivas basadas en el diálogo, la corresponsabilidad y la dignidad humana.

En Algaraza creemos en el poder transformador de una justicia que no excluye, ni castiga para silenciar, sino que escucha, repara y construye comunidad. Nuestra visión es una sociedad donde los derechos de todas las personas sean respetados, donde las diferencias sean reconocidas como fuente de riqueza y aprendizaje, y donde ninguna vida sea considerada desechable. Hemos acompañado aproximadamente a 5000 personas liberadas, para que recuperen su proyecto de vida fuera de las prisiones, en los últimos 10 años. 

En este Día Mundial de la Justicia Social reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de alternativas al encarcelamiento, con la defensa de los derechos humanos y con la creación de comunidades inclusivas, solidarias y en paz. Invitamos a sumar voces y acciones para hacer de la justicia social una realidad tangible y no una promesa postergada.

¡Únete a nosotros en la construcción de una sociedad más justa y equitativa! 

Colectivo Algazara, hacia la justicia social y restaurativa

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