EL BOTOX, PROTEGIDO DE CUAUHTÉMOC BLANCO Y VINCULADO A SAMUEL SOTELO
Por Daniel Alcaraz
El “Botox”, líder del cartel “los blancos de Troya”, detenido hace un par de días, tenía vínculos y fue protegido por el gobierno de Cuauhtémoc Blanco en Morelos, de acuerdo con un reporte confidencial elaborado por la 24 Zona Militar, perteneciente a la Secretaría de la Defensa Nacional, informó el medio de comunicación Latinus
El caso de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias El Botox, no solo retrata la podredumbre criminal que asfixia regiones enteras del país, sino también exhibe, con nombres y domicilios, la forma en que el poder político en Morelos se volvió refugio, sombra y coartada. Latinus reveló, con base en informes confidenciales de la Secretaría de la Defensa Nacional y un reporte de la 24 Zona Militar, que El Botox fue detenido el 28 de agosto de 2018 en Cuernavaca dentro de un inmueble propiedad de Samuel Sotelo Salgado, quien sería, posteriormente, pieza clave del gobierno de Cuauhtémoc Blanco como consejero jurídico y secretario de Gobierno.
Que un presunto jefe criminal terminara escondido en un entorno vinculado a un alto funcionario morelense es el retrato de un régimen que convivió con la sospecha y que normalizó el escándalo. Y lo más corrosivo es lo que vino después. Aquel primer arresto terminó en una liberación que nunca fue aclarada de cara a la sociedad, mientras el personaje escalaba en violencia y control criminal hasta volver a caer ahora en Michoacán como objetivo prioritario.
Cuauhtémoc Blanco ha acumulado señalamientos públicos durante años y, sin embargo, Morena Sí lo ha tratado como intocable, como si su biografía futbolística fuera fuero moral y su camiseta valiera más que la rendición de cuentas. Ahí están las denuncias y acusaciones de las irregularidades cometidas en el manejo de recursos durante su administración, documentadas por reportes periodísticos y por denuncias presentadas por autoridades estatales ante instancias anticorrupción.
Ahí está también la acusación más grave en el terreno personal y penal. La denuncia de su media hermana por intento de violación y agresión en CasaMorelos, tema que llegó al centro del debate nacional y que ha sido acompañado por señalamientos de protección política para evitar consecuencias inmediatas. Y, como si el catálogo necesitara más páginas, ahí están los reportes que describen un sexenio marcado por irregularidades, detenciones de colaboradores y una impunidad que se volvió costumbre, siempre con el paraguas de su partido.
En cualquier democracia funcional, un político con ese lastre estaría obligado a comparecer, explicar, transparentar, responder e incluso a ser procesado. Aquí no, aquí lo premian con #candidaturas, con fuero, lo reciclan en cargos, lo pasean en tribunas y lo defienden con la vieja técnica de la victimización, como si toda crítica fuera golpeteo y toda investigación fuera complot.
El material revelado por Latinus sobre El Botox vuelve a colocar a Cuauhtémoc Blanco en el lugar donde su partido insiste en no verlo, en la intersección entre el poder y la sospecha. No es una sentencia judicial, es cierto, pero tampoco es chisme de sobremesa. Son informes militares citados por un medio nacional que detallan fechas, ubicación y propiedad vinculada a un operador de su primer círculo de poder.
Samuel Sotelo fue a quien Cuauhtémoc Blanco dejó al frente del Gobierno del Estado de Morelos, cuando solicitó licencia para dejar la gubernatura y lanzarse como candidato a diputado federal, posición que actualmente ocupa en la Cámara baja del Congreso de la Unión. Ahora encontramos explicaciones del por qué fue elegido Samuel Sotelo para sustituir al entonces gobernador y encubrir todo el lodazal




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