Por Dr. Angel Darien Zapata Marín

La reciente ola de violencia en Morelos, marcada por el secuestro y asesinato de un funcionario del municipio de Cuernavaca, la rezonificación de zonas de alto riesgo en la propia capital de colonias antes consideradas “seguras” ahora en alto riesgo -vista hermosa-, así como los crecientes casos de extorsión y cobro de derecho de piso en distintas regiones del estado, como Cuautla, Xoxocotla, Jojutla, Tilzapotla, Temoac, Yautepec y un largo etcetera, revela una crisis que trasciende lo policial: se trata de una crisis del propio sentido del Estado.

Cuando la delincuencia suplanta al Estado, imponiendo miedo en lugar de ley, se erosiona el pacto social que sustenta la convivencia. No hay progreso posible sin seguridad; no hay inversión sin certeza; no hay turismo sin paz. Las cifras y los hechos recientes no solo reflejan delitos aislados, sino un deterioro sostenido de la confianza pública y de la capacidad de las instituciones para proteger a su población, lo que es grave para nuestro país.

La seguridad pública no es un lujo ni una tarea exclusiva de las fuerzas del orden: es la razón de ser del Estado moderno. Su ausencia deja vacíos que rápidamente ocupan las redes criminales, generando economías paralelas que sofocan al comercio, a los emprendedores y a la vida comunitaria.

En este contexto, Morelos necesita recuperar el rumbo. Las políticas de seguridad deben trascender los anuncios mediáticos y apostar por una estrategia integral, que combine inteligencia, coordinación interinstitucional, justicia efectiva y cercanía con la ciudadanía. Los gobiernos locales y el estatal deben trabajar de manera conjunta con la Federación, no solo para contener la violencia, sino para reconstruir la confianza y el tejido social.

La seguridad no es solo patrullas y armas; es educación, empleo, justicia, oportunidades y, sobre todo, voluntad política. En Morelos, el desafío no es menor: recuperar la paz significa recuperar la esperanza de un futuro donde la gente pueda vivir, trabajar y soñar sin miedo. Hoy más que nunca, vale recordar: sin seguridad, no hay Estado; sin Estado, no hay sociedad; y sin sociedad, no hay futuro.

Dejar un comentario

© 2024 EnresumenMX (Todos los Derechos Reservados)